1 de febrero 2010 - 00:00

Cristina, ahora con estilo provocativo

La semana pasada la Presidente combinó frases pícaras con prendas ajustadas, escotes y transparencias.
La semana pasada la Presidente combinó frases pícaras con prendas ajustadas, escotes y transparencias.
¿Llegó el turno de la liberación para Cristina de Kirchner? La espontaneidad y algo de sensualidad marcaron su estilo la última semana. Transparencias y vestidos ajustados junto con alguna frase pícara, como antes jamás se había escuchado de la boca de la Presidente, completaron una imagen provocativa. Y como si hubiera estado conteniendo las ganas de dar rienda suelta a un nuevo look, Cristina de Kirchner se concentró en los últimos días en una parte del cuerpo: el escote. Eso sí, no hubo lugar a excesos con prendas exageradamente escotadas al estilo vedette, sino apenas unos centímetros menos de tela de los que acostumbra exhibir, un detalle perspicaz que no abandonó la prudencia que requiere una señora. Pero llamó la atención, ya que Cristina de Kirchner pocas veces se muestra con prendas que destaquen su escote. Quienes la rodean sostienen que desde joven sufre un complejo por esa parte del cuerpo, que siente desproporcionada y demasiado prominente. Por eso, esconde sus atributos detrás de camisas en verano, y poleras y sweaters en invierno. Es que lo que para muchas sería una bendición, para la Presidente es motivo suficiente para ruborizarse. O lo era, al menos, hasta los últimos días, cuando se la vio más relajada y a gusto con sus curvas. Hasta eligió grandes collares coloridos que atraían la atención hacia esa parte de su cuerpo.

A su vez, hubo lugar para las transparencias que -aunque también fueron sutiles- no son apropiadas para el ajuar de una presidente. Eligió blusas de gasa que dejaban traslucir su figura, pero precavida llevó una camiseta en tono nude (color piel) ajustada por debajo, para no mostrar más de lo debido.

Toda la sensualidad del ajuar combinó con un discurso atrevido. Cómo olvidar los dichos de Cristina de Kirchner el miércoles, cuando a modo de especialista en materia sexual, dio cátedra de cómo los hombres pueden abandonar el Viagra y reemplazarlo por carne de cerdo, con la cual, según dijo, se alcanza el mismo efecto que con el medicamento. Dejó boquiabiertos a los presentes también cuando se permitió una infidencia: «El fin de semana pasado comí un cerdito riquísimo y luego anduvo todo bien con Kirchner». El jueves, otra vez despojada de tabúes, participó del acto de inauguración de una planta de generación y distribución de energía eléctrica, y de la ampliación de obras en una planta avícola. A la hora de dar su discurso se sintió tan cómoda como en una charla entre amigas, y con un pensamiento que rayó lo filosófico disparó otro consejo: «A lo mejor comer pollo nos hace volar». Completó con una suerte de recomendación para quienes, como ella, se preocupan por verse esbeltas: «Los pollos también tienen lo suyo: adelgazan» (los engordan, en realidad, y sirven para que quien los coma adelgace).

Fue notable el intento de Cristina de Kirchner por mostrar más que nunca un estilo desinhibido, tanto en su discurso como en su ajuar. Pero la dama debería tener en cuenta que cuando se ensaya una imagen provocativa siempre se está al límite del desacierto. Sobre todo en su caso, ya que una mandataria no puede darse el lujo de cometer abusos con su estilo.

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