10 de diciembre 2008 - 00:00

Cristina busca en Rusia nuevo socio

Cristina de Kirchner fue recibida ayer con flores y una formación marcial en su llegada a Rusia. Luego, al mediodía moscovita, vino el plato fuerte del viaje: el encuentro con Vladimir Putin en su despacho privado. Hablaron de integración estratégica y acuerdos nucleares «con fines pacíficos».
Cristina de Kirchner fue recibida ayer con flores y una formación marcial en su llegada a Rusia. Luego, al mediodía moscovita, vino el plato fuerte del viaje: el encuentro con Vladimir Putin en su despacho privado. Hablaron de integración estratégica y acuerdos nucleares «con fines pacíficos».
Moscú (especial) - Con la relación con España congelada (con posibilidades de empeorar) y sin ningún país del primer mundo a la vista que quiera asumir el rol de socio principal de la Argentina, Cristina de Kirchner profundiza durante su gira por Rusia la posibilidad de avanzar en un acuerdo de integración estratégica con ese país. La Presidente sondeó ayer esta alternativa en su encuentro con el primer ministro ruso, Vladimir Putin, el hombre fuerte de la política de ese país y la persona con la que hay que hablar para avanzar en acuerdos comerciales y políticos de largo plazo. La jefa de Estado, en el encuentro que ambos mantuvieron en el despacho personal de Putin, habló de la posibilidad de avanzar en tratados nucleares, energéticos, comerciales, políticos y culturales.

De avanzarse en los próximos meses en esos acuerdos, Rusia se convertirá en el segundo socio estratégico de importancia de la región, luego de Venezuela.

En la primera jornada de su visita oficial a Rusia, viaje que culminará hoy, Cristina de Kirchner le expresó a Putin la «necesidad de que el mundo» deje de ser «unipolar», por los «quebraderos de cabeza» que ha causado ese orden de cosas «en materia de seguridad». «Debemos crear un mundo multipolar. El gran actor internacional debe ser Naciones Unidas y las resoluciones que este cuerpo adopte todos las debemos respetar», apuntó durante la reunión en el Salón Dorado de la Casa de Recepciones del primer ministro ruso y ex despacho del titular del Partido Comunista en los días en que este país era gobernado por la Unión Soviética.

Agradecimiento

La mandataria argentina, la primera en visitar Moscú desde que lo hizo Carlos Menem en 1998, le agradeció a Putin «el apoyo que Rusia siempre ha mostrado» a la reanudación de las negociaciones sobre la soberanía de las islas Malvinas, «en el marco de lo establecido por Naciones Unidas». Además, elogió la decisión de Moscú de eliminar la necesidad de visados para los ciudadanos argentinos que quieran entrar en este país. «Esto demuestra la amistad entre los dos países y la disposición a la cooperación».

Por su parte, Putin destacó la disposición de Rusia de promover la cooperación bilateral en el uso de la energía nuclear con fines pacíficos, en la conquista del espacio y «en otras esferas de alta tecnología».

También aludió a los «tradicionales lazos económicos, como la agricultura», pues no en vano la Argentina es actualmente el principal exportador a Rusia de frutas de pepita y limones, y el segundo de peras.

Después de entrevistarse con Putin, la Presidente clausuró en un hotel moscovita el seminario Oportunidades de comercio, inversiones y negocios entre la Argentina y Rusia. «En el mundo actual, los estados recobran un espacio que se creyó que debía ser totalmente abandonado en pos de la regulación de los mercados. Hay que reformular los organismos multilaterales económicos y políticos», dijo en su intervención.

Ese acto fue inaugurado por el ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Taiana, quien viajó con la Presidente junto con una delegación de más de un centenar de personas, fundamentalmente empresarios de la pequeña y mediana empresa, de sectores de alimentos, vinos, agroindustria, componentes eléctricos, textil, carne, cuero, metalúrgico, turismo, química y laboratorios, software, pesca, naval y piezas para automoción. Ausentes en el listado de empresarios se encuentran los vinculados al campo, que exportan el 75% de las ventas de la Argentina a Rusia.

Hoy Cristina de Kirchner será recibida en el Kremlin por el presidente ruso, Dmitri Medvedev, tras lo que se emitirá una declaración conjunta de cooperación estratégica en materia política y económica, con críticas a la política financiera y de defensa de Estados Unidos.

Visión similar

«La visita de la Presidente es el último capítulo del reciente acercamiento entre Rusia y América Latina. Nuestra visión del mundo es muy similar. Somos partidarios de un mundo multipolar», aseguró Leopoldo Alfredo Bravo, embajador argentino en Moscú y continuador de una dinastía familiar que ocupó esa oficina.

Uno de los principales textos que deberían firmarse es un acuerdo de cooperación para el uso de la energía nuclear con fines pacíficos, similar al suscripto recientemente por Rusia con Venezuela o la India. Ese pacto allanaría el camino para la construcción en suelo argentino de la cuarta central nuclear del país por parte de la corporación rusa Atomstroyexport, tras el correspondiente acuerdo entre la Comisión Nacional de Energía Atómica y su contraparte rusa Rosatom.

Además, se espera que la petrolera estatal ENARSA suscriba un acuerdo con la mayor petrolera privada rusa, Lukoil (en negociaciones para entrar en el capital de la petrolera Repsol YPF), para explorar juntas la plataforma continental argentina.

«Nuestras economías son complementarias. La Argentina es un gran proveedor de alimentos y Rusia un gran exportador de combustibles. Los intercambios no han dejado de crecer en los últimos años», dijo Bravo.

De la comitiva participa la ministra de Producción, Débora Giorgi, furiosa ayer por haberse enterado de que en Buenos Aires el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, citaba a los empresarios de las terminales automotrices argentinas a un encuentro por el régimen sectorial que en teoría la funcionaria debía comandar.

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