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Cristina festeja: por Obama, OIT citada a cumbre del G-20
Cristina de Kirchner, junto a Carlos Tomada, el canciller Jorge Taiana y Gerardo Martínez, de la UOCRA, y titular -como secretario de Relaciones Internacionales- de la comitiva argentina en la OIT.
Casi una condena. En Suiza, durante la asamblea de la OIT, Kirchner y Lula da Silva despertaron la curiosidad de los sindicalistas porque, INDEC mediante, en la Argentina y Brasil el impacto laboral de la crisis fue visiblemente menor que el de los países centrales.
Cristina fue convocada para exponer ante 100 caciques sindicales, entre ellos, Sharan Burrow, directiva de la Confederación Sindical Internacional (CSI). La cumbre la armó Gerardo Martínez, jefe de UOCRA y secretario de Relaciones Internacionales de la CGT.
«Ni un solo telegrama de despido: apostemos al mercado interno», se despidió, ante esa tropa gremial, la Presidente. Antes, ante el plenario de la OIT, se había ufanado de que la desocupación de marzo se mantuvo al mismo nivel que la del mismo mes de 2008.
No abundó en detalles. El más obvio es que hay más de 75 mil trabajadores a los que el Estado les paga parte del sueldo mediante el programa de Reconversión Productiva (REPRO), que prevé un aporte estatal de 600 pesos por trabajador a cambio de que la empresa los mantenga en sus puestos.
El REPRO -sobre el que la Presidente no dio precisiones- apareció, luego, en la mayoría de los encuentros de Tomada. Ayer, de hecho, el ministro de Trabajo español, Celestino Covacho Chávez, sucesor de Jesús Caldera, interrogó al argentino sobre ese mecanismo.
En España, el esquema de contención es el Seguro de Desempleo. Covacho Chávez pidió datos y precisiones: ¿imitará el REPRO en su país?
Tomada, que con su paso por la OIT se apropió de un récord -con seis visitas es el ministro que más veces asistió-, detalló la mecánica del REPRO, y de los Procedimientos Preventivos de Crisis (PPC), además de «remixar» a su jefa con la teoría del intervencionismo estatal.


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