9 de diciembre 2008 - 00:00

Cristina inicia viaje a Rusia con otra polémica con España

El Gobierno se sumará mañana a la polémica desatada en España por la posible compra del 20% de Repsol YPF por parte de Lukoil, al avalar Cristina de Kirchner en Moscú la eventual operación y firmar el desembarco de la petrolera rusa en la Argentina. Lukoil comenzará a plantear la posibilidad de explotar pozos en el país (probablemente offshore), pero abrirá una oficina oficial en Buenos Aires con lo que tendrá una sede local. El dato puede ser menor, pero forma parte de los debates que en Madrid se sostienen en estos días entre el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y la oposición de centroderecha, el Partido Popular que comanda Mariano Rajoy, y que se niega a apoyar el ingreso de Lukoil en Repsol.

El Partido Popular español no está solo en esta posición. La propia conducción de la petrolera todavía española, comenzando por el propio Antoni Brufau, amenaza con renunciar si la operación avanza y se concreta. Precisamente Brufau criticaba que Lukoil no tenía sede de operaciones ni en Madrid ni en Buenos Aires, y que la empresa debía ser manejada desde las capitales de España y la Argentina. La apertura de las oficinas de la petrolera rusa en el país, con el aval del gobierno argentino, apuntan a terminar con la inquietud del titular de la empresa.

Hasta ahora, la Argentina era algo ajena al problema de Lukoil y Repsol, ya que se trataba de un conflicto económico que se dirimía entre la empresa, los políticos españoles y el rey Juan Carlos de España (a favor de la operación) en Madrid. Desde mañana, cuando se firme el acuerdo, Buenos Aires, indirectamente, también formará parte del problema.

El acuerdo con Lukoil será el más importante de todos los negocios que se cerrarán en la capital rusa durante la gira de Cristina de Kirchner por este país. Se trata de la llegada a la Argentina de la mayor petrolera privada de Rusia y la segunda del mundo en cuanto a las reservas comprobadas de crudo y gas, después de la norteamericana Exxon Mobil. Extrae un 2,3% del petróleo mundial desde pozos ubicados en Siberia occidental, además de Kazajistán, Egipto, Azerbaiján, Arabia Saudita, Irak y Uzbekistán. También está presente en América Latina. Obviamente, su sede operativa está en Caracas, por invitación personal de Hugo Chávez en 2005.

Tiene además refinerías en Rusia, Ucrania, Bulgaria y Rumania y explota estaciones de servicio en Estados Unidos, Ucrania, Serbia, Turquía y en todos los países europeos de la ex URSS. Lukoil es propiedad del magnate Vagit Alekpérov, ex viceministro de la Industria Petrolera de la ex URSS y sospechado beneficiario de la privatización de la empresa a comienzos de los 90, obviamente luego de la caída del comunismo en el país y bajo los lineamientos privatizadores de Boris Yeltsin. Luego, ya con Vladimir Putin, Alekpérov (oriundo de Azerbaiján) se consolidó como el principal empresario petrolero privado ruso.

Cristina de Kirchner llegará hoy a Moscú, luego de haber partido ayer cerca de las 16 de Ezeiza en un vuelo oficial con una aeronave de Aerolíneas Argentinas. Del viaje participan el ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Taiana; el de Economía, Carlos Fernández; de Producción, Débora Giorgi (en su primera experiencia como parte de la comitiva de los Kirchner), y los gobernadores de Mendoza, Celso Jaque; de Santiago del Estero, Gerardo Morales; y del Chaco, Jorge Capitanich (con las acciones oficiales en alza por tener el copyright del proyecto de blanqueo). Además participan más de 100 empresarios. Las compañías del país sudamericano buscan potenciar el intercambio comercial con Rusia, que en los últimos cuatro años aumentó cuatro veces al pasar de u$s 310 millones en 2003 a u$s 1.207 millones el año pasado. Las exportaciones argentinas a Rusia llegaron a u$s 777 millones en 2007, mientras que las compras a ese país totalizaron u$s 430 millones, según las cifras oficiales.

Mañana, Cristina de Kirchner depositará una ofrenda floral al Soldado Desconocido y luego mantendrá un encuentro con el presidente Dmitri Medvédev en el Palacio del Kremlin. Antes de volver a Buenos Aires, la mandataria se entrevistará con el primer ministro, y hombre fuerte de Rusia, Vladimir Putin, en un lugar que aún no ha sido confirmado por razones de seguridad.

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