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Cristina con la Corte y los gobernadores por Código
Jorge Bergoglio, Ricardo Lorenzetti y Jorge Capitanich
Fueron invitados los presidentes de todas las cámaras civiles del país y hasta anoche habían confirmado su presencia Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco y Aída Kammelmajer de Carlucci quienes debieron coordinar la comisión redactora que incluyó a cien juristas.
Además del discurso de Cristina de Kirchner, también podría pronunciarse Lorenzetti, aunque esto, al menos en principio, dependerá del clima que tanga el acto organizado en el Museo del Bicentenario, que tuvo origen el pasado jueves luego de la aprobación del código en el Congreso.
A diferencia de los encuentros que antecedieron la concreción del proyecto de reforma, el acto de mañana encuentra a la Presidente en una situación de mayor tensión con los ministros de la Corte. Las discrepancias entre ambos poderes por la financiación del Poder Judicial genera una fricción que no se define, a diferencia de años anteriores, en ningún expediente.
Es una negociación subterránea que tiene espasmos de visibilidad marcados por declaraciones combativas y algunas frases desafortunadas.
El jueves Lorenzetti logró un "blindaje institucional" por parte de los principales jueces de Comodoro Py y luego se pronunció sobre el narcotráfico, la necesidad de concluir con la política de subsidios y la seguridad jurídica como requerimiento para el crecimiento sostenido. Un respaldo que se hizo especialmente necesario tanto por los frentes con el Gobierno como por los embates de la oposición contra el titular de la Corte.
Veinticuatro horas más tarde, Jorge Capitanich cuestionaba duramente la política de gasto del Poder Judicial y la reticencia de los magistrados a exhibir sus declaraciones juradas en internet, tal como sucede con los legisladores.
El trayecto del nuevo código no fue indemne a esas tensiones de la política. A comienzos del 2013 Lorenzetti y Highton de Nolasco ya no ocultaban su fastidio por el hecho de que, como terminó sucediendo, el código sería aprobado por legisladores que no estaban familiarizados con el proyecto producto del recambio legislativo. "El momento para aprobarlo era 2012", decían en la Corte, pero ese año el kirchnerismo libraba una durísima batalla en el fuero Civil y Comercial federal por la ley de medios, puja en la cual la Corte no era ajena.
La impasse siguió durante todo 2013 y se profundizó por la fallida reforma judicial hasta que la Corte se pronunció a favor de las cláusulas de desinversión de dicha norma. A la semana siguiente el proyecto salió de su letargo y el Senado lo aprobó luego del sincericidio de Miguel Pichetto, jefe de la bancada K que tiene línea directa para conocer los humores y las interpretaciones del máximo tribunal. Pichetto dijo que votaba, pero que no estaba de acuerdo.
El código volvió a la sombras y en julio de este año Highton de Nolasco ya daba por descontado que 2014 tampoco sería recordado por la sanción del nuevo cuerpo normativo.
Ficción o realidad, el viaje presidencial a Roma para un almuerzo con el papa Bergoglio terminó con los parámetros establecidos y antes de viajar a Nueva York la Presidente ordenó desempolvar el proyecto que será promulgado mañana, en medio de felicitaciones y reconocimientos, como un entretiempo antes de los próximos desafíos que el oficialismo encontrará en la Justicia.

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