13 de junio 2011 - 00:00

Cristina negocia con riesgo de perder otra vez Diputados

Eduardo Fellner
Eduardo Fellner
Quienes pudieron acercarse a Cristina de Kirchner en los últimos meses saben que, más allá de los problemas que debió enfrentar el Gobierno, hay un tema que guarda para su exclusiva decisión: el armado de las listas de diputados y senadores nacionales en cada provincia. No es un tema menor para el oficialismo quiénes ingresarán en la renovación legislativa, sobre todo porque, aunque puedan ganar en la presidencial, nuevamente no les sobrarán diputados y estarán justos en el Senado.

De ahí la necesidad de garantizar la mejor oferta en cada provincia y no correr riesgos. El Gobierno no está en la mejor de las condiciones para la renovación de diputados de este año. Los que dejan sus bancas fueron elegidos en 2007, cuando la Presidente ganó las elecciones con un efecto arrastre importante en el Congreso.

De ahí que para empardar esa situación debe lograr un número similar. Todo indica que puede lograrlo, pero eso no le garantiza retomar el control de la Cámara de Diputados. Por el contrario, casi con seguridad tendrá una mayoría cómoda en el Senado, que no logrará en Diputados.

Negociaciones

Así las cosas, si Cristina de Kirchner ganara las elecciones, debería prepararse para negociar si no quiere pasar los próximos dos años con un Congreso casi paralizado, como le sucedió desde 2009 hasta ahora.

Para ese panorama el kirchnerismo ya piensa en el Peronismo Federal, con algunos grupos hoy desbandados, como cantera para reforzar, vía adquisiciones, la mayoría que no podría lograr en las urnas. Junto con el centroizquierda oficialista, son la única opción que hoy tiene el kirchnerismo para expandirse más allá de lo que obtengan en las urnas.

Pero existe otro problema en el horizonte: la sucesión en la presidencia de la Cámara. Eduardo Fellner le prestó importantes servicios a Cristina de Kirchner, sobre todo en los dos últimos años.

Si hubiera sido por el número logrado en el recinto, la oposición podría haber desplazado al jujeño de su cargo, el mismo día que impuso la mayoría en todas las comisiones. Pero no lo hizo: como un moderado negociador, Fel logró ganarse la confianza de Federico Pinedo del PRO, Oscar Aguad de la UCR (luego reemplazado por Ricardo Gil Lavedra) y de Elisa Carrió, sobre todo.

Garantes

Ellos garantizaron una continuidad y nunca rompieron el diálogo con el kirchnerista presidente de la Cámara. De hecho, hace un año fue Carrió quien impuso la necesidad de una continuidad de Fellner. Pero el presidente de Diputados tuvo que tomar luego algunas decisiones que lo dejaron al borde de un despido, como cuando devolvió al Senado la sanción de la reforma del impuesto al cheque sin habilitar el tratamiento en Diputados.

Pero Fellner posiblemente se vaya de la Cámara. Por estos días debe dar la palabra final a su candidatura a gobernador por Jujuy.

Con esa decisión, quedará vacante otro cargo clave. Y el Gobierno sabe bien que si hasta un moderado como Fellner quedó al punto de la ruptura, no podrá imponer un «gurca» del kirchnerismo como candidato a presidente del cuerpo si quiere continuar controlándolo.

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