Cristina, a ONU con reclamo Malvinas

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El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas escuchará un nuevo reclamo del país por la desmilitarización del Atlántico Sur. Mañana, Cristina de Kirchner dedicará una parte de su oratoria a recordar la inconveniente presencia armada de una potencia extrarregional, Gran Bretaña.

Ironías del destino, al mismo tiempo del discurso un buque de la Royal Navy, la fragata HMS Richmond, inicia la navegación hacia el Atlántico para custodiar las Malvinas. La embarcación reemplazará al destructor HMS Argyll que en la actualidad custodia el archipiélago en la misión conocida como Patrulla

Atlántica Sur
(Atlantic Patrol Task South). De este esquema de respuesta militar británica participan un buque logístico, un submarino nuclear, seis aviones de combate Eurofighter Typhoon, 1.500 infantes de marina y baterías de lanzadores de misiles.

No es la primera vez que el Gobierno alza la voz para denunciar el despliegue de navíos y submarinos con capacidad de portar y lanzar armas atómicas.

A fin de febrero de 2013, la denuncia fue presentada por el secretario de Relaciones Exteriores, Eduardo Zuain, ante la Conferencia de Desarme de la ONU.

El año anterior el canciller Héctor Timerman le había entregado al secretario general del organismo internacional, Ban Ki-moon, un documento sobre el rechazo a la movilización de tropas británicas hacia el Atlántico Sur.

El 1 de julio último, Timerman insistió ante treinta y cuatro ministros de las naciones más avanzadas en tecnología nuclear y delegaciones de 123 países que se reunieron en el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), en Viena, para acordar políticas hacia el fortalecimiento de la Seguridad Nuclear. Advirtió sobre actores extrarregionales con despliegue militar en el Atlántico Sur y la renuencia a aportar información acerca de la posible introducción en una zona que está libre de armas nucleares. La OIEA es una entidad conexa a las Naciones Unidas y su objetivo es procurar que la energía atómica se destine a fines pacíficos, de salud y de prosperidad, evitando que se desvíe hacia el uso bélico.

En la posguerra de 1982 surgieron fuertes indicios de que varios navíos de la Royal Navy que integraron la fuerza de tareas incluyeron bombas de profundidad con carga nuclear entre sus pertrechos. Gran Bretaña se rige por el protocolo de no confirmar ni negar si los medios desplegados en patrulla (buques y submarinos) poseen armas atómicas a bordo.

El nuevo reclamo pondrá de relieve que el despliegue de armamento preocupa también a los países de la región y fuera de ella, la lista de pronunciamientos incluye a la Cumbre Iberoamericana, la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), el Mercosur, el Grupo Río, y un actor de peso en el Consejo de Seguridad: la Federación Rusa. ¿Repetirán los rusos en ese ámbito el apoyo de la declaración conjunta que firmaron Timerman y su par Serguei Lavrov en la visita oficial que hizo en junio pasado? El punto 15 del documento dice: "Los ministros califican de inadmisibles los intentos de militarizar la región del Atlántico Sur e insisten en el estricto cumplimiento del Tratado de Tlatelolco de 1969 que prohíbe la presencia de armamento nuclear en América Latina y el Caribe".

El Tratado para la Prohibición de Armas Nucleares en América Latina y el Caribe es un acuerdo internacional que fue creado para la no proliferación, prohibir el ingreso de artefactos nucleares, prohibir ensayos, fabricación, almacenamiento, adquisición de armas atómicas, promover el desarme general y completo en el territorio de América Latina y el Caribe.

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