10 de agosto 2009 - 00:00

Cristina en Quito, para asunción de un Correa radicalizado

Cristina de Kirchner partió ayer a Quito en el Tango 01, nave calificada como «lujosa» por Rafael Correa.
Cristina de Kirchner partió ayer a Quito en el Tango 01, nave calificada como «lujosa» por Rafael Correa.
Quito - Cristina de Kirchner estará hoy presente en el inicio del segundo mandato consecutivo de Rafael Correa, seguramente el aliado más cercano al matrimonio presidencial, después de Hugo Chávez. El ecuatoriano está en un lugar de las preferencias de Olivos superior incluso al brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, por haber estado junto a los Kirchner de manera incondicional cada vez que se lo requirió. Además, mantiene una amistad casi personal con Cristina, a quien incluso recibió con honores de jefa de Estado en marzo de 2007, en momentos de la campaña presidencial que la llevó a la Casa de Gobierno. En aquel viaje, y luego de Quito, Cristina llegó a Caracas.

Hace pocos días, Correa estuvo con la Presidente en su aventura hondureña para acompañar el fallido regreso de Manuel Zelaya. El transporte para ambos presidentes fue el Tango 01, muy elogiado por el ecuatoriano, por su lujo, a su regreso a Quito. Correa fue reelecto el 26 de abril de 2009 por más del 50% de los votos, con lo que logró que por primera vez en 30 años, desde el retorno a la democracia, no sea necesaria una segunda vuelta. Gobernará hasta 2013, y está habilitado para una eventual nueva reelección, con lo que podría quedarse hasta 2017.

«Esta revolución está en marcha y nada ni nadie la detienen», dijo esa noche un eufórico Correa en un breve discurso desde su Guayaquil natal, despidiéndose de una multitud con un guevarista «Hasta la victoria, siempre». En esa elección, Correa celebraba también que su principal contendiente ideológico, el empresario bananero Álvaro Noboa, había obtenido sólo el 8% de los votos. Segundo se colocó el socialdemócrata Lucio Gutiérrez, ex presidente que consiguió el 30% de los electores, habiéndose comprometido además con Correa a formar un frente conjunto si había una segunda vuelta.

Se descarta que el presidente reelecto mantendrá su alianza casi total con el venezolano Hugo Chávez, quién además se mueve como si tuviera una especie de padrinazgo regional sobre el jefe de Estado ecuatoriano. El momento más crítico de esta relación fue cuando en marzo de 2008, el bolivariano amenazó con invadir territorio colombiano, si Álvaro Uribe no explicaba la intervención militar en territorio ecuatoriano para bombardear un cuartel de las FARC, donde incluso fue muerto Raúl Reyes. Ese evento terminó con una cumbre donde finalmente llegó la paz entre los tres presidentes involucrados.

Correa continuará también durante esta nueva gestión su participación activa y directa en el proyecto Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA) y todos los proyectos regionales que tengan el «copyright» del venezolano.

Estará en cuerpo presente cada vez que Chávez considere que se desató una crisis regional, y algún aliado necesite auxilio en alguna cumbre.

Sin embargo, la economía de este país se mantendrá con una dependencia casi directa de lo que suceda en los centros económicos más importantes del mundo. De hecho, además de la exportación de productos primarios (especialmente bananas, café, azúcar y tabaco), las dos principales fuentes de ingresos de este país dependen de la buena relación con el mundo. Casi un 25% de los ingresos de divisas provienen del turismo y de las remesas que los más de dos millones de ecuatorianos envían mensualmente. En especial, los emigrantes radicados en España y en los Estados Unidos.

Correa tiene un currículum impresionante para lo que son sus colegas de la región, con unos movimientos ideológicos que envidiarían hasta los Kirchner. Nació el 6 de abril de 1963 en Guayaquil, es doctor en Economía de la Universidad de Illinois y máster de Economía en la Universidad de Lovaina en Bélgica. Maneja, además del español y de algunos conocimientos básicos del quechua, el inglés y el francés; y hasta ser elegido ministro de Economía de Lucio González, era profesor universitario del departamento de la Universidad San Francisco de Quito. Es además uno de los principales referentes doctrinarios de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), consiguiendo que esa casa abra una central en la capital ecuatoriana. Publicó tres libros y más de 50 «papers» donde se nota su evolución ideológica desde posiciones bastante liberales y ortodoxas hasta, las más recientes, de defensa a ultranza de la «revolución bolivariana».

Según al mismo Correa le gusta aclarar, el comienzo de su giro ideológico comenzó cuando, en febrero de 2002, escribió un «paper» llamado «La convertibilidad argentina y la dolarización ecuatoriana», donde criticaba abiertamente la decisión de adoptar la moneda norteamericana como referencia cambiaria entre ambos países. Eran incluso días en los que la dolarización en su país tenía cierto apoyo popular. Más cerca en el tiempo, sus escritos son más directos, hasta en los títulos: «Canje de deuda: todo en función de los acreedores», «De Banana Republic a No República», «El sofisma del libre comercio» y «Ecuador: de absurdas dolarizaciones».

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