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Cristina rechazó la defensa que hizo Uribe de las bases de EE.UU.
Cristina de Kirchner recibió en su despacho a su colega Álvaro Uribe. El Gobierno argentino eligió un tono moderado para manifestar un firme rechazo a las siete bases militares de EE.UU. en Colombia.
En este tenso encuentro, marcado por los reclamos argentinos, Fernández de Kirchner le indicó a su par colombiano -siempre según la misma fuente- que la medida que adoptará Bogotá «no contribuye a bajar el nivel de conflictividad en la región» y que no creía que «el general Fernández pueda darle al general Johnson», rechazando mediante esta ironía las explicaciones de Uribe, quien aseguró que estos asentamientos militares estadounidenses estarán subordinados a las Fuerzas Armadas locales.
Explicación
La actitud de Uribe no fue de apertura al diálogo, sino más bien de explicar un plan del cual ya está muy convencido, pese al descontento regional que generó, donde incluso Brasil y Chile propusieron que el tema sea conversado en la próxima cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) a celebrarse en Quito el próximo lunes.
En su paso por Buenos Aires, Uribe dedicó 33 segundos a dialogar con los medios allí presentes, a los que dijo: «Les agradezco y les envío un saludo al pueblo argentino».
La reunión entre los mandatarios se realizó entre las 16.50 y las 18.10 horas, momento en que más de un centenar de activistas del grupo Quebracho, empuñando palos, banderas y cubriendo sus rostros con pañuelos, golpeaban las vallas protectoras que cercaban la Casa Rosada.
Con cánticos tan creativos como insultantes, mostraron su repudio al acuerdo militar que firmarán Uribe y Obama.
Hasta el lugar también se acercaron miembros de la colectividad colombiana residente en la Argentina, convocados, entre otros, por el opositor a Uribe, Polo Democrático Alternativo (PDA), portando carteles que reclamaban «¡Fuera Uribe!» y «¡Basta de terrorismo de Estado en Colombia!».
Pese al clima tenso que anunciaban estas protestas, no hubo hechos de violencia y a las 19.30 ya habían despejado el área; incluso se había normalizado el tránsito y los respectivos accesos a Plaza de Mayo, cortados previamente para la ocasión.
Cosecha
Concluida la visita, el presidente colombiano viajó hacia Asunción, donde lo aguardaba una charla con el mandatario paraguayo Fernando Lugo.
Hasta el momento, el jefe de Estado colombiano cosechó, en su mayoría, palabras formales de respeto a las decisiones tomadas por el Gobierno de Bogotá pero de rechazo a las bases. Siguiendo esta tónica y previo a la reunión de anoche, Lugo aseguró que «cada país es soberano» para decidir la presencia de militares dentro de sus fronteras. Casi calcadas fueron las palabras de la presidenta chilena Michelle Bachelet, quien tras reunirse con el presidente colombiano ayer calificó de «decisiones soberanas» las adoptadas por Colombia.
Esta gira latinoamericana, que comenzó el martes en Perú, donde obtuvo el beneplácito del jefe del Ejecutivo, Alan García, siguió el mismo día por La Paz, lugar en el cual el presidente Evo Morales recalcó su repudio.
La arremetida diplomática colombiana para explicar esta cooperación militar continuará hoy en Brasil y Uruguay, donde Uribe se reunirá con los respectivos mandatarios, concluyendo las jornadas de explicaciones.
El recorrido no incluye a Ecuador y Venezuela, países con los cuales las relaciones se encuentran en uno de sus peores momentos gracias a las acusaciones cruzadas entre los gobiernos, no sólo por la instalación de las bases militares norteamericanas en suelo colombiano, sino también por la supuesta relación de Quito y Caracas con la guerrilla de las FARC.


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