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Cristina rumbo a Suiza entre Moyano y Chávez
Hugo Moyano, Cristina de Kirchner, Gerardo Martínez
Se arriesga, Moyano, a que a la Presidente no le resulte simpático ni oportuno ese pedido. Demasiado deberá soportar que, en su presencia, la OIT sancione a su socio Hugo Chávez por la falta de libertad sindical y política en la Venezuela bolivariana.
Es más: la Presidente imagina una gira breve pero elogiosa, ya que la OIT le cederá la tarima en agradecimiento por haber propuesto que ese organismo sea incluido como miembro del G-20, planteo que también hizo Lula da Silva, otro de los presidentes invitados a la asamblea.
¿Acaso cuando se lo planteó en Casa Rosada la Presidente no lo despachó? «Con ese dinero (los 2.500 millones que reclama del APE) nosotros financiamos obras», dijo. Desde entonces, Moyano hizo una promesa: no volverá a plantearlo en público pero seguirá machacando por la vía reservada.
Tiene, sin embargo, dos nuevos ítems para exponer. Por un lado, la demora en los pagos de la ANSES a las obras sociales que tienen la cobertura de jubilados, que debería efectivizarse entre el 1 y el 10 de cada mes, pero se está pagando los días 30.
Son, le dijeron a Moyano, cerca de 150 millones de pesos mensuales, correspondientes a 1,4 millones de jubilados atendidos por las obras sociales sindicales, a una cápita de 106 pesos.
Esos retrasos, ante un sistema que los jerarcas sindicales declaran al borde del desfinanciamiento, agravan las prestaciones.
El otro punto pega en el mismo flanco: hay sindicatos cuyas obras sociales están recibiendo menos giros por parte del Tesoro nacional de los fondos correspondientes a aportes patronales. Ese dato, no del todo aclarado, ofrece dos variantes.
Atrasos
En ambos casos se trata de un asunto complejo y delicado. O las empresas se están atrasando en el pago de los aportes patronales, lo que implicaría que les está pegando la crisis, o el Tesoro -por necesidad de caja- no les gira, automáticamente, los recursos.
Se trata de dos frentes adicionales al más difícil, la caja de 2.500 millones, que Moyano, días atrás, prometió llevar a su regreso de Suiza a Olivos para discutir con Néstor Kirchner. Casi un anticipo de que, en Ginebra, no obtendrá respuesta positiva de la Presidente.
Responde, además de a intereses particulares -Camioneros sufre, como los demás gremios, esa demora-, a la presión inagotable de los demás sindicatos que aceptaron, a regañadientes, sacar el tema de la agenda de la reunión del Consejo Directivo que se realizó la semana pasada.
«No podemos hablarlo ahora en público. Tenemos que esperar que pasen las elecciones», buscó consolar el camionero a sus colegas de la CGT. Pero, para aplacar la ansiedad, les dijo que le llevará el tema a Kirchner.


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