1 de abril 2009 - 00:00

Cristina se retiró de una cumbre y puso más distancia con Chávez

La presidente Cristina de Kirchner abandonó la sesión de presidentes árabes y sudamericanos que se celebraba no bien comenzó a hablar el sudanés Omar al Bachir. Lo repudió por las graves acusaciones que pesan en contra del africano.
La presidente Cristina de Kirchner abandonó la sesión de presidentes árabes y sudamericanos que se celebraba no bien comenzó a hablar el sudanés Omar al Bachir. Lo repudió por las graves acusaciones que pesan en contra del africano.
Los curiosos posicionamientos de Hugo Chávez sobre los derechos humanos y el recorte acerca de qué es exactamente ser progresista o de izquierda encontraron ayer al presidente venezolano en la vereda opuesta de Cristina de Kirchner, mientras ambos participaban de la cumbre árabe-sudamericana que se celebró en Qatar.
La disidencia más estridente surgió en relación con la presencia en Doha del presidente sudanés, Omar al Bachir, acusado de crímenes de lesa humanidad y cuya captura es requerida por la Corte Penal Internacional (CPI) de La Haya, a instancias de su fiscal general, el argentino Luis Moreno Ocampo.
Las reacciones de Chávez y Cristina ante Al Bachir no pudieron ser más disímiles. La presidente argentina, cuyo discurso inauguró la sesión plenaria con representantes de 34 países -12 de Sudamérica y 22 árabes-, se levantó de su silla cuando le tocó el turno al sudanés, quien la sucedió en el orden de oradores. Desde la Casa Rosada se ocuparon de resaltar que la decisión presidencial reflejó la política de derechos humanos del Gobierno. Como aparente coletazo del rechazo a Al Bachir, Cristina tampoco participó de la tradicional «foto de familia» que deben compartir los mandatarios que asisten a una cumbre. Sin embargo, teniendo en cuenta las explicaciones difusas del Gobierno sobre este punto y los antecedentes de impuntualidad presidencial para posar en fotos grupales, no quedaron claros los motivos de dicha ausencia.
Desde la Presidencia se dejó trascender que el faltazo fotográfico obedeció a la presencia del acusado, pero el canciller Jorge Taiana no tuvo claro qué fue lo que ocurrió: «Hubo varios presidentes que estaban conversando en el camino y sacaron la foto antes», expresó.
En cualquier caso, Chávez se ubicó en el otro extremo y apeló a su retórica incendiaria: «¿Por qué no ordenará la CPI la captura de George W. Bush?, ¿por qué no ordenará la captura del presidente de Israel? Venezuela aquí se pone rodilla en tierra y nos alineamos con la Liga Árabe», dijo no bien llegó a Qatar.
El venezolano fue a más e invitó a Al Bachir a Venezuela, demostrando que su trazado del mundo prevalece sobre principios elementales. No es extraño. A todo o nada contra Washington, el venezolano no dudó en buscar ser íntimo del iraní Mahmud Ahmadineyad, quien arrasa contra derechos civiles en su país y amenaza con «borrar» a Israel.
Desde que se ordenó su captura, Al Bachir sólo viajó a los países aliados Eritrea, Egipto y Qatar, que no aceptan la jurisdicción del CPI.
La ira chavista llevó a la superficie una segunda brecha entre la Casa Rosada y el Palacio Miraflores. Si bien el objeto del ataque de Chávez fue la chilena Michelle Bachelet, anfitriona en Santiago de la reciente cumbre de líderes progresistas de la que fue excluido el venezolano, resulta evidente que Cristina fue cuestionada lateralmente. «Cuando la presidenta de Chile convoca a una reunión en Santiago con el vicepresidente de Estados Unidos y el primer ministro británico, dos representantes de los imperios, no entiendo nada. ¿Qué es eso? Creo que eso pone en peligro la unión sudamericana», dejó oír Chávez en Doha.
Tanto Gordon Brown como Joseph Biden protagonizaron encuentros con la presidente argentina, que fueron ampliamente promocionados por la Casa Rosada. Pocas veces como ayer, la inflamación chavista se alejó del kirchnerismo.
Agencia DPA y Ámbito Financiero.

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