Cristina, sesentista: acto por El Kadri, fundador de las FAP

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Más de una vez, Cristina de Kirchner confesó su predilección, entre los protagonistas de la Independencia, por Manuel Belgrano. Luego, con la causa Malvinas, desempolvó al «Gaucho» Rivero, figura a la que el revisionismo adjudica un episodio soberano en las islas.

En un raid de homenajes, esta semana la Presidente revisitará a esos dos personajes del siglo XIX pero además explorará la historia cercana: encabezará un homenaje a Envar «Cacho» El Kadri, fundador de la primera JP y, más tarde, de las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP).

En el protocolo K es poco habitual el recuerdo mediato. Así y todo, este atardecer, la Presidente asistirá al Centro Islámico para participar de un acto donde se recordará al dirigente que en los 60 participó de la resistencia peronista, fallecido el 19 de julio de 1998.

Esther El Kadri, madre de «Cacho», es una invitada frecuente a los actos de la Casa Rosada. Hoy oficiará de anfitriona en el Centro Islámico. Desde la organización, anoche se deslizó que el encuentro podría realizarse en una mezquita. El Kadri profesaba el islamismo.

Matices

Es, además, una figura que suele recordar La Cámpora. De hecho, en su web, la agrupación juvenil kirchnerista refleja encuentros y actividades en memoria de El Kadri, una figura que atravesó varias etapas: la resistencia y una de las primeras experiencias armadas del peronismo -frustrada en Taco Ralo- y los convulsionados 70.

Ligado al Peronismo de Base (PB), en aquella década El Kadri tuvo matices con Montoneros, a pesar de que la juventud de la Tendencia lo había tomado como uno de los referentes por su participación en la resistencia, Se exilió en el 75 y regresó en 1984. Por entonces se asoció con Fernando Pino Solanas con quien compartió películas como «Sur» y «El exilio de Gardel», de las que fue productor.

Estuvo, en los 90, en la trinchera contra el menemismo.

Interpretaciones

Su irrupción en el firmamento K invita a interpretaciones múltiples. Una tiene soporte interno y refiere a que potencia un perfil de peronistas no ortodoxos, un reflujo histórico para marcar diferencias y distancias con la interna interperonista de estos tiempos.

Otra, con marco externo, no desvincula la profesión religiosa de El Kadri en el frágil equilibrio que el Gobierno de los Kirchner ensaya en la cuestión de Medio Oriente. Nada parece casual: el 25 de septiembre, Cristina de Kirchner viajará a la ONU donde se tramita ese conflicto.

Al margen del homenaje a El Kadri -se recuerdan 15 años de su muerte, en 1998- esta semana la Presidente también viajará a Jujuy para participar de una serie de actividades por el Éxodo Jujeño que encabezó, en 1812, Manuel Belgrano, al mando del Ejército del Norte.

Por entonces, Belgrano desafió la orden emanada desde Buenos Aires para replegarse hasta Córdoba y decidió hacerlo hasta Tucumán. Fue rebeldía exitosa contra el poder central. Podría trazarse una analogía con la consecuencia de actuales desafíos provinciales a la Casa Rosada.

El viernes, en tanto, el Gobierno retomará la causa Malvinas con un encuentro para recordar, a 279 años de sucedido, el «levantamiento» de Antonio Rivero en Malvinas que se registró el 26 de agosto de 1833.

Antecedente

La Presidente ha citado aquel episodio como un antecedente del reclamo de soberanía sobre las islas y, con letra de los historiadores revisionistas, ubicó a Rivero como combatiente bajo las órdenes de Juan Manuel de Rosas en la Vuelta de Obligado.

La «gesta» Rivero, a quien el Gobierno celebró al poner su nombre a la copa del torneo de fútbol, animó discusiones entre los historiadores que el relato oficial clausuró.

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