Cristina de Kirchner y Michelle Bachelet, frente al Palacio de La Moneda en Santiago de Chile. Las mandatarias firman un acuerdo de integración.
Santiago de Chile - Cristina de Kirchner y Michelle Bachelet firmarán hoy un acuerdo bilateral clave cuando presenten el nuevo tratado de integración y cooperación de largo alcance, destinado a reemplazar el que en 1984 rubricaron Raúl Alfonsín y Augusto Pinochet después de haber superado la disputa por el canal de Beagle, un conflicto que casi lleva a la guerra a ambos países entre 1979 y 1980.
Para esto, Cristina fue invitada especialmente por Bachelet para esta visita de Estado, el primero de los dos encuentros clave que ambas mantendrán en este último bimestre de 2009. La próxima reunión será a fines de noviembre, en el Vaticano, donde frente a Benedicto XVI homenajearán al cardenal Antonio Samoré, el negociador designado por Juan Pablo II para que intervenga en las negociaciones por el conflicto del Beagle.
Hoy, ambas jefas de Estado firmarán el nuevo tratado en la comuna de Maipú, el mismo lugar donde en 1818 José de San Martín y Bernardo O'Higgins se encontraron luego del cruce de los Andes.
Los puntos principales del nuevo acuerdo son los siguientes:
El capítulo más importante en la relación comercial y económica entre los dos países, más allá de las crisis energéticas, es desde hace varios años la apertura de pasos fronterizos. En el tratado, el tema tiene un apartado especial, destinado a darle el impulso final a la concreción de la obra de mejoramiento y ampliación del Paso Internacional Los Libertadores, más conocido como del Cristo Redentor. Es históricamente la unión terrestre más importante entre ambos países y permite el paso desde Mendoza a Santiago de Chile. El actual fue inaugurado en 1980, llega a una altura máxima de 3.175 kilómetros, y la idea es acelerar la construcción de un nuevo túnel a 20 kilómetros del paso actual, en una obra que tendría como destinatario el Consorcio América de Eduardo Eurnekian, obviamente invitado especial para esta gira. Éste se sumaría a la culminación de las obras del Paso de Jama, que une los dos países por el norte, entre Jujuy y la II Región. Llega a los 4.200 metros y lentamente se está constituyendo en la vía más importante de llegada de productos del norte argentino y de Paraguay y Brasil al Pacífico. En este caso, las obras deben terminar con la culminación del asfaltado y una mejor señalización, y la puesta a punto del ferrocarril. Las presidentas firmarán también mañana el avance de las obras para el Túnel Paso Internacional Agua Negra, que une San Juan con la IV Región (Coquimbo). Este había sido inaugurado en 1965, pero fue cerrado en 1977 por el conflicto bilateral, reabriéndose en 1994. Las obras apuntan a asfaltar el camino y servir de descarga para el Cristo Redentor.
En todos los casos, se formarán entes binacionales para que trabajen como organismos autónomos en todas estas obras, incluyendo el control del manejo de los fondos y el cumplimiento de los cronogramas pactados para finalizarlas.
Se firmará además un acuerdo para la libre circulación de personas. Esto apuntaría a un objetivo doble: disminuir la cantidad de trámites burocráticos para el ingreso y salida de ciudadanos de ambos países y mejorar la información y el intercambio de datos policiales para la localización de habitantes argentinos y chilenos en circulación por los dos territorios.
Se cerrará el acuerdo sobre seguridad social, que permitirá a los ciudadanos argentinos y chilenos que hayan trabajado y realizado aportes en cualquiera de los dos países poder recibir la pensión o jubilación correspondiente a los aportes que se hayan realizado. Un dato interesante sobre el acuerdo: la Argentina respetará el dinero que los ciudadanos del país hayan realizado en las AFP (administradoras privadas de fondos de jubilación chilenas) del país vecino. Obviamente, para el caso local los aportes se tendrán que reclamar ante la ANSES.
Se incluye además un acuerdo de constitución de una fuerza combinada de paz Cruz del Sur, que integrarán militares de los dos países y que se pondrán a disposición de las Naciones Unidas. La fuerza además realizará entrenamientos conjuntos y será dirigida por militares de los dos estados. Teniendo en cuenta que este capítulo se cierra a 25 años de haber firmado un tratado para evitar una guerra por el Beagle, la idea resulta revolucionaria.
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