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Cristina y Zapatero prometen negociación Mercosur-Europa
Sonrientes y caballeros, los anfitriones portugueses José Sócrates (primer ministro) y Anibal Antonio Cavaco Silva (presidente) celebran la presencia de Cristina de Kirchner en la cumbre.
«Estamos viendo la posibilidad de llegar a un acuerdo de una negociación que se inició con el nacimiento del Mercosur, que tiene ya 23 años, y por eso estamos trabajando con una fecha límite, antes del 18 de mayo del año próximo cuando se haga la cumbre en España entre la Unión Europea y los bloques de América Latina, el Caribe y el Mercosur.
Las discusiones entre el Mercosur y la UE se suspendieron a comienzos de 2006, cuando las partes aseguraban que había acuerdo en el 85% de los productos de intercambio entre los bloques, pero quedaban sin resolver los dos rubros más importantes: el grado de apertura industrial que habría en los cuatro socios sudamericanos hacia las exportaciones europeas, y el grado del desmantelamiento de los subsidios agrícolas en la UE. Actualmente, y por el nivel de proteccionismo existente tanto en el Mercosur (especialmente en la Argentina) como en Europea, las negociaciones comenzarían mucho más atrás, y con un grado de desacuerdo de más del 50% en el listado de productos de comercio entre ambas regiones. De hecho, en la Argentina, existe actualmente un alto grado de prohibiciones tanto para exportar como para importar, a partir de los particulares criterios del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Además, y también por las políticas del funcionario, hay sectores vedados a la exportación como la carne, rubro altamente demandado por la UE.
En su momento, la paralización de las negociaciones entre ambos bloques, provocó que desde Brasil, Lula da Silva evaluara seriamente la posibilidad de comenzar a discutir unilateralmente un acuerdo directo con Europa, por fuera del Mercosur.
Escenario
El encuentro bilateral entre Cristina de Kirchner y Zapatero, donde no se habló de otro tema por fuera de estas discusiones comerciales, se realizó en el hotel Miragem, de Estoril, donde se lleva a cabo la Cumbre Iberoamericana. A la Presidente, la acompañaron el canciller Jorge Taiana y el embajador argentino en España, Carlos Bettini, en tanto que el jefe de Gobierno español estuvo acompañado por su vicepresidenta, Teresa Fernández de la Vega y el canciller Miguel Ángel Moratinos. Cristina definió la nueva cumbre con Zapatero, la tercera desde que fue electa presidente, como «excelente» y dijo que ella y el español «tienen una misma mirada sobre el mundo» y que hay un vínculo bilateral «óptimo». «Tenemos una relación óptima, como siempre la hemos tenido, ya sea en cuanto a intereses económicos, porque vivimos los mismos problemas y porque tenemos una misma mirada sobre el mundo», graficó la Presidente.
En el encuentro no se habló ni de Aerolíneas Argentinas, ni del default de Autopistas del Sol (de capitales españoles) ni de la falta de acuerdo en la política tarifaria de los servicios públicos, operados en su mayoría por empresas de ese origen.
Antes del encuentro de Cristina y Zapatero, hubo también una negociación entre cancilleres, del Mercosur y de España y Portugal (en representación de la UE), aprovechando que estaban por la cumbre, y al final emitieron declaración en la que expresan «el alto interés en reanudar las negociaciones» entre los bloques. Desde la delegación española, Moratinos recordó a sus colegas del Mercosur, que la crisis económica hace más necesario que nunca este acuerdo y los instó por ello a aprovechar que España presida la UE a partir del 1 de enero.
La posibilidad de llegar a un acuerdo durante el primer semestre de 2010 dependerá en buena medida de los avances en las negociaciones de la Ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio. No obstante todos acordaron respaldar políticamente las reuniones técnicas que tienen que celebrarse hasta fin de año para impulsar avances en el tema comercial, una vez prácticamente resueltos el capítulo político y el de cooperación.
Mercosur aspira a ampliar el acceso de sus productos agrícolas al mercado europeo, mientras que los Veintisiete quieren mejores condiciones para las exportaciones de sus productos industriales y para sus empresas de servicios con intereses en Sudamérica.


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