23 de octubre 2012 - 00:00

Cruces con Nación por escuchas

Antonio Bonfatti
Antonio Bonfatti
Santa Fe - La presunta vinculación con el narcotráfico del exjefe de la Policía provincial, Hugo Tognoli, puso ayer en primer plano las tensiones entre el Gobierno nacional y el gobernador socialista Antonio Bonfatti, en medio de una seria crisis de seguridad en la provincia tras graves hechos de violencia y delincuencia.

«Aparece esto de la noche a la mañana, cuando tuvimos dos reuniones con el ministro (de Justicia de la Nación) Alak y dos con la ministra (de Seguridad de la Nación) Garré, y no nos dijeron nada de que este funcionario era investigado», cuestionó ayer el mandatario. «No estábamos enterados de nada, nadie nos informó que se estaba investigando a Tognoli. No tenía antecedentes con el narcotráfico, si no no hubiese sido nombrado jefe», agregó.

El exjefe de la Policía santafesina, que ahora está detenido en Rosario, renunció el pasado viernes por pedido de las autoridades provinciales, permaneció prófugo hasta el domingo a la noche, tras tomar estado público la investigación de la que era objeto realizada por la Policía de Seguridad Aeroportuaria.

Desde la cartera al mando de Garré respondieron a las declaraciones del mandatario con un comunicado: «Sorprende que el gobernador Bonfatti asigne a terceros responsabilidad por nombramientos que realizó él mismo, de funcionarios que hicieron toda su carrera en la provincia de Santa Fe», señalaron y explicaron que «el Estado Nacional interviene, como en este caso, en delitos federales, a requerimiento de la Justicia y en la custodia de patrimonio de jurisdicción nacional».

No es la primera confrontación entre la funcionaria nacional y ejecutivos provinciales. A mediados de julio, como antecedente conflictivo, aparece el cruce entre la titular de Seguridad y el Gobierno de Santa Cruz, del justicialista -hoy alejado del kirchnerismo nacional- Daniel Peralta. Una fuerte y extensa protesta policial, que derivó en el cuestionamiento del mandatario porque desde la Casa Rosada se negó el envío de gendarmes, tuvo como desenlace fuertes sospechas de espionaje sobre la Presidente por parte de la Policía provincial.

En su defensa, Bonfatti también consideró que «si había alguna presunción sobre un delito cometido por el jefe policial, (el Gobierno nacional) lo tienen que manifestar y tenemos que trabajar consensuadamente» y dijo que -en menos de un año que lleva al frente de la Casa Gris- está «permanentemente controlando la fuerza policial», que pasó «a más de un centenar de policías a disponibilidad y descubrió un tráfico que se hacía con los adicionales de los efectivos».

Para Garré, en tanto, el gobernador santafesino «no debería desconocer la jurisdicción de sus cuerpos policiales y su propia obligación de ejercer el control político de los mismos».

En línea con Bonfatti, se sumó a la ofensiva contra la administración de Cristina de Kirchner, el exgobernador Hermes Binner, dirigente socialista y excandidato a presidente, quien lamentó que la noticia se haya conocido «a través de un medio gráfico nacional que pone de manifiesto el resultado de escuchas telefónicas» y que no se haya dado antes parte a la Policía o al Gobierno santafesino.

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