22 de enero 2013 - 00:00

CTA oficial pide 25%, pero acepta firmar por 12 meses

Hugo Yasky
Hugo Yasky
Hugo Yasky se sumó ayer al grupo de gremios que reclamarán un alza de no menos del 25%, pero «para todo el año», desechando tanto la pauta extraoficial de no más del 20% pero también avalando al Gobierno en la negativa de discutir aumentos de sueldos cada seis meses. El titular de la CTA oficial rechazó también que en la Argentina se pueda producir un «Rodrigazo» (estallido económico y social de 1975), tal como alertó días atrás el titular de la Unión Industrial Argentina, José Ignacio de Mendiguren (que ayer también se arrepintió).

«Estamos lejos de aquella situación. No se puede comparar la Argentina del Rodrigazo con la de ahora. La experiencia y la cultura del movimiento sindical y de los trabajadores ha cambiado, uno aprende de los errores», afirmó Yasky en declaraciones a radio La Red.

El dirigente sindical dijo no creer en las «catástrofes que vaticinan algunos» y aseguró que la negociación salarial promedio de este año estará «en torno al 25 por ciento y no va a haber una negociación cada seis meses como se anda diciendo». Yasky cuestionó a los empresarios que «la hacen muy fácil: no invierten un peso para mejorar la manera de producir y el volumen», y después «piden a gritos» la devaluación para poder volver a ser competitivos. El jefe de la CTA alineada con la Casa Rosada se mostró preocupado porque al menos uno de cada tres trabajadores en el país no está registrado legalmente.

Reconocimientos

«El 34% de los trabajadores está en negro en la Argentina. Se crearon 5 millones de puestos y estábamos en la lona. Eso hay que reconocer. Antes, uno de cada tres estaba desocupado», sostuvo.

Reconoció que «hay una recuperación», pero aclaró que ahora la «deuda enorme» es con la calidad de los trabajos, porque de todos los que se crearon uno de cada tres está en negro, precarizado: «Siempre que hay uno de ellos, hay evasión y abuso patronal».

Si bien pidió mejoras, Yasky admitió que es «muy difícil» volver a alcanzar la registración del 97% de los trabajadores como en 1975, porque ahora el mundo y el país están sumergidos en un «capitalismo salvaje». Reconoció también que, «a veces, el trabajador, a cambio de un peso más acepta esa condición laboral irregular» y consideró que «tiene que haber estímulo para los que cumplen y no puede haber subsidios sobre aquellos que no lo hacen».

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