20 de agosto 2015 - 00:00

Cuando el elefante hace olas

Más que por la caída de los precios del petróleo, la fortaleza del dólar, la agitación en Grecia o un alza de tasas de la Fed, los inversores siguen preocupados por China, que está mostrando ciertos signos de inestabilidad -no con una, sino tres burbujas: inmobiliaria, financiera y bursátil- y, con semejante tamaño -la segunda economía mundial-, sus vaivenes crean olas grandes. El país conmocionó al mundo al devaluar su moneda varias veces -totalizando cerca del 5%- para intentar revertir una desaceleración económica más severa de lo esperado: hoy crece al 7% anual, lo más bajo en 25 años, mientras que las exportaciones cayeron un 8.6% interanual en julio.

China también es el mayor consumidor de materias primas como el petróleo y el cobre, las cuales se han hundido en las últimas semanas. Su desaceleración está poniendo presión a la baja sobre los precios al punto que la inflación mayorista ha disminuido durante 41 meses consecutivos hasta julio. Y esta deflación podría extenderse a otros países. De hecho, ya ha provocado que los precios de las materias primas como los metales y el petróleo disminuyan. Si los signos de deflación emergieran en EE.UU., la Fed podría retrasar sus planes para elevar las tasas de interés.

El Banco Popular de China (PBOC) seguirá manteniendo fijo el tipo de cambio del yuan, pero permitirá que fluctúe un 2% diario en ambos sentidos (revaluación o devaluación) respecto del cierre del día anterior. Ha anunciado, después de realizar tres devaluaciones, que compró otras tres toneladas de oro en julio. Las reservas oficiales de China ascienden ya a 1.677 toneladas, aunque algunos desconfían y las sitúan cerca de las 2.000 toneladas. Esta tendencia compradora del país le permite en la práctica influir en la cotización de la onza de oro en el mercado. Además, podría deshacerse de parte de este stock del metal precioso si la burbuja de crecimiento del PBI, gracias al ritmo exportador de esta economía, finalmente se pincha. China se transformó en el segundo socio comercial de latinoamerica detrás de EE.UU. En el caso de Argentina, el Gobierno tiene reservas muy bajas y, de ellas, 8.500 millones de yuanes. La situación de Venezuela es más complicada dada la caída del crudo y el oro, ya que el país caribeño obtiene cerca del 95% de sus ingresos gracias a las exportaciones de petróleo y posee el 68% de sus reservas internacionales.

(*) Economista

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