5 de noviembre 2012 - 00:00

Cuando la producción gráfica dejó de ser un “arte menor”

Una vista de la muestra «Discursos gráficos. Artistas y grupos de producción gráfica entre 1960 y 1990», una abarcativa mirada a una disciplina que tuvo cultores destacados a lo largo de nuestra historia del arte.
Una vista de la muestra «Discursos gráficos. Artistas y grupos de producción gráfica entre 1960 y 1990», una abarcativa mirada a una disciplina que tuvo cultores destacados a lo largo de nuestra historia del arte.
«Discursos gráficos. Artistas y grupos de producción gráfica entre 1960 y 1990» se exhibe en Espacio de Arte Fundación Osde. Alrededor de 80 obras provenientes de colecciones públicas y privadas permiten echar una mirada bastante abarcativa a una disciplina que tuvo cultores destacados a lo largo de nuestra historia del arte, casos como el de los Artistas del Pueblo, Víctor Rebuffo, Pompeyo Audivert, Sergio Sergi, referentes importantes de esta disciplina.

Pero es precisamente la década del 60 en la que se produce una revalorización de este mal llamado arte menor, un reconocimiento a nivel nacional e internacional, lo que se debe, en parte, al Gran Premio de Grabado de la Bienal de Venecia de 1962 otorgado a Antonio Berni.

Lo que hace esta exposición es proponer un muy cuidado recorrido por artistas fundamentales que, si bien respetaban la técnica tradicional, también rompieron con los cánones establecidos.

Hubo casos de artistas formadores como Fernando López Anaya, Ana María Moncalvo, Alfredo de Vincenzo; otros que continuaron con su quehacer individual y que se destacaban en otras disciplinas artísticas, ejemplo de ello, Luis Seoane, Antonio Berni, Abraham Vigo, Antonio Seguí y los grupos que respondían a los cambios sociales que se estaban produciendo. Son precisamente éstos los que evidenciaron grandes rupturas: Arte Gráfico Grupo Buenos Aires, Grupo Grabas, Grupo Seis y el Grupo Gráfica Experimental.

Volviendo a los 60 , no sólo fueron transformadores en el campo de las artes visuales sino en la literatura latinoamericana, a lo que se suman los hechos políticos nacionales e internacionales que marcaron a fuego a los artistas que no podían permanecer indiferentes.

Entonces, los artistas grabadores se conectan con talleres del exterior, vale la pena mencionar al Atelier 17 dirigido por William Hayter, las enseñanzas de Johnny Friedlander, Pratt Graphic Arts Center, New York Graphic Workshop, participan en exposiciones y bienales internacionales, hay un gran intercambio, se produce un cruce de disciplinas, se experimenta con otros materiales, hay nuevos descubrimientos gráficos que se incorporan, se arriesga, todo es bienvenido para lograr que este arte siga vivo.

En los 70 aparecen dos grupos importantes: Arte Gráfico Grupo Buenos Aires, que valora el espacio público, la llegada de esta disciplina a sectores populares para convertirlo en difusor de ideas político-sociales, entre sus representantes se destacan las figuras de Ricardo Tau, César Fioravanti, José L. Macchione, Julio Muñeza, Marcos Paley, Juan Carlos Romero.

El Grupo Grabas , Camporeale, Cugat, Obelar, Zelaya, tuvo a la Galería Carmen Waugh, con sede en Chile y en Buenos Aires, a una gran difusora en Latinoamérica de su producción, lo inserta en museos, galerías, bienales tanto en el país como en el exterior, hasta su cierre durante el golpe militar del 76.

El Grupo Seis irrumpe en los 80 como consecuencia de la recuperación de la democracia: Alicia Díaz Rinaldi, Matilde Marín, Olga Billoir, Mabel Eli, Zulema Maza, proponen el libre uso de las técnicas de impresión, el trabajo en grupo, invadir el espacio

El Grupo Gráfica Experimental estaba compuesto por Juan Carlos Romero, Rodolfo Agüero, Hilda Paz, Susana Rodríguez, Mabel Rubli.

Estos grupos se han disuelto. Muchos de sus componentes continúan trabajando, experimentando, no claudican, han revitalizado a través de sus experiencias y vivencias su propia obra individual, han logrado una posición de respeto y admiración por los logros conseguidos, en general realizan una tarea silenciosa, no expuesta a los vaivenes del mercado ni a los hilos «mágicos» de los que dirimen esto sí, esto no.

Una muestra que responde a los parámetros de estudio, de investigación, alejada de lo espectacular, introspectiva, con la actitud casi ritual de su humanidad frente a la plancha, aunque esta ya no sea hoy excluyente.

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