14 de julio 2015 - 00:00

Cuando vivir en la cárcel no implica perder la libertad

El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, era ayer blanco de críticas por su incapacidad de mantener tras las rejas al mayor capo narco.
El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, era ayer blanco de críticas por su incapacidad de mantener tras las rejas al mayor capo narco.
Ciudad de México - La fuga del poderoso jefe narco Joaquín "El Chapo" Guzmán tiene poco efecto en el statu quo del crimen organizado en México, según expertos, pero agrava la crisis política y social en el país, y perjudica la imagen del presidente Enrique Peña Nieto.

Alejandro Hope, especialista en temas de seguridad, señaló que el escape no tendrá "un gran impacto en el tráfico de drogas o en el mundo del hampa" porque "la droga nunca dejó de fluir: eso está determinado por factores estructurales de oferta y demanda".

Tampoco cree, a diferencia de otros expertos, que habrá un período de fuerte violencia porque el jefe del Cartel de Sinaloa vaya a ajustar cuentas con quienes lo traicionaron en el casi año y medio que estuvo en prisión.

Hope consideró que "pesan más los fenómenos estructurales", como la fragmentación de las grandes pandillas "que la presencia o ausencia de algún capo en lo individual".

Además, estimó que "Guzmán probablemente nunca perdió las riendas de su organización criminal. Si pudo armar una complicada fuga desde el interior de una prisión, es probable que haya retenido un alto grado de control sobre la banda".

No obstante, advirtió que "aun así, su salida de prisión "duele hasta la médula", al recordar que "la captura de Joaquín Guzmán había sido un gran triunfo para el Estado mexicano", por lo que su fuga, en consecuencia, "es una derrota no sólo para el Gobierno, sino para el país entero".

"El Chapo" ya se había fugado en forma espectacular de un penal de alta seguridad, en Puente Grande, estado de Jalisco, en enero de 2001, al salir oculto en un carrito de lavandería, según fuentes oficiales, aunque hay versiones de que salió por la puerta principal escoltado por policías.

Los especialistas y la prensa local recuerdan que el presidente Peña Nieto, a quien la fuga del sábado lo tomó desprevenido y de visita oficial en Francia, había declarado meses atrás, en una entrevista televisiva, que Guzmán no se evadiría nuevamente, contra el 70% de los mexicanos que en una encuesta habían pronosticado que así sería.

"Peña y su equipo de eficaces han quedado en ridículo. Su partido llegó a presumir de la captura del criminal escurridizo como ejemplo de inteligencia y eficacia policíaca, una muestra de su capacidad política", escribió el politólogo Jesús Silva.

El también ensayista indicó que "lo que muestra la fuga de 'El Chapo' es la incapacidad del poder público para imponerse sobre sus enemigos, así hayan sido declarados prioridad presidencial".

Denise Dresser, catedrática del Instituto Tecnológico Autónomo de México, uno de los más prestigiados ateneos privados del país, señaló que "la fuga del capo produce hilaridad. Se suma al escándalo de la semana, a la incompetencia del mes, al incidente más reciente de corrupción revelada pero no aclarada", afirmó.

Especialistas calcularon que la construcción del túnel de 1.500 metros, de 80 metros de ancho por 1,70 de altura, que contaba con aire acondicionado, rieles para desplazar un pequeño furgón y sistema de alumbrado, demoró entre seis y siete meses.

Fue necesario realizar 379 viajes de camiones de siete metros cúbicos para retirar 3.250 toneladas de tierra a fin de edificar el pasadizo, desde una pared de la zona de duchas de la prisión El Altiplano hasta una construcción a medias, frente al complejo penitenciario, según las estimaciones.

Tras el escape al estilo de las mejores películas del género en Hollywood, "de pronto, el presidente se ha quedado con poco que contar y menos que presumir en materia de seguridad", dijo Hope.

Agencia ANSA

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