Más que en el cuánto, tal vez debamos concentrarnos en que se trató de la cuarta suba consecutiva del Dow (avanzó un 0,04%, a 13.557 puntos). Este punto de vista permite, además, entender por qué, a pesar del desilusionante balance de IBM (responsable de restarle 78 puntos al Promedio Industrial, que sumó 5.22 unidades) y el de Intel (que comentamos hace 24 horas), el resultado final fue positivo para el mercado en general (el S&P500 avanzó un 0,41%; y el NASDAQ, un 0,1%). Cuando hablamos de mercado nos referimos al accionario, porque extrañamente (algunos quisieron vincular lo que sigue con la recuperación de las acciones) los bonos del Tesoro retrocedieron llevando la tasa de 10 años al 1,81 por ciento, el máximo en un mes y a un tris de volver a niveles que no veíamos desde mayo. Buscando alguna excusa con la cual justificar el optimismo y la suba de la inversión de riesgo, parte de los analistas apuntó al incremento en la construcción de viviendas (tocó el máximo en poco más de cuatro años) y el aumento en los pedidos de permiso de construcciones. Con todo lo bueno que esto resulta ser y el espaldarazo que implicó para las constructoras (con subas entre un 5% y un 10%) y los bancos vinculados al sector (subas en torno al 6%), es posible que el tono que impusieron a la jornada las Bolsas asiáticas (Japón está estudiando un nuevo plan de estímulo económico) y europeas (el IBEX de Madrid avanzó un 2,5% al máximo en tres semanas, mientras la tasa ibérica bajó al 5,459 por ciento, un nivel que no veíamos desde principios de abril) afectara tanto o más a los inversores (extrañamente, el precio del petróleo «apenas» avanzó un 0,1 por ciento, a u$s 92,12 por barril). ¿El debate presidencial?: esta vez ganó Obama. Veremos qué pasa en la final.
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