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Cuatro personajes en busca del fin de semana
De “Shrek” a “The Rocky Horror” y de allí a “La ofi”: el múltiple Peloni cambia de máscara con asombrosa habilidad. Su nueva obra, sobre oficinistas encerrados, es una variación cómica y musical de algunos dramas de los 60.
Peloni. El gerente hiperconectado y cheto de “La ofi”. Foto: Ignacio Petunchi.
Peloni, además de cantante, es un actor camaleónico. Entre sus últimos trabajos se cuentan la travesti de "El cabaret de los hombres perdidos". En "Shrek" conquistó a grandes y chicos con su diminuto y alocado Lord Farquaad (papel que le exigió correr y bailar arrodillado durante toda la obra) y en estos días disfruta del furor que ha provocado su Frank N. Furter, el estrafalario protagonista de "The Rocky Horror Show". Dialogamos con él.
Periodista: Empecemos por "La ofi". ¿En qué se inspiró para componer a ese yuppie del siglo XXI?
Roberto Peloni: Yo nunca trabajé en oficinas, pero de algún modo me sirvió mi experiencia en Burger King, donde las jerarquías estaban muy marcadas. Trabajé ahí en 1999. Era el sistema yanqui de distinciones, pins y empleado del mes. Recuerdo que en aquel momento el empleado raso no comía lo mismo que el "production leader". La categorización y la segmentación estaban presentes hasta en la comida. Además, durante los ensayos vino una actriz que es también gerente de marketing para aggiornarnos un poco en las dinámicas de las empresas de hoy. En este caso los empleados quedan encerrados por una falla en el sistema de tarjetas magnéticas.
P.: ¿De qué manera se introducen los temas musicales?
R.P.: A través de una radio, que tiene a Andy Kusnetzoff de locutor, se van introduciendo los temas que acompañan a cada situación y llevan adelante la fantasía de cada personaje. El resto acompaña con la coreografía.
P.: ¿Qué conflictos presenta cada personaje?
R.P.: Este gerente, Sebastián, es un cheto, un superficial. Es un entrador, pero vive obsesionado por el gimnasio y está conectado todo el tiempo a las redes sociales. Tiene exabruptos de violencia, sobre todo con la recepcionista (Lenoir) porque comparten cierta atracción. Pero ella lo rechaza porque él se comporta como un tarado. La gerente de marketing (Perlusky) es alguien que fuera de su empleo carece de una vida y canaliza su ansiedad devorando dulces. Y el cadete (Tripel), el personaje más básico, es quien denuncia lo que realmente está sucediendo y en general tiene razón, pero nadie le da mucha bola, porque la opinión del que está en el estrato social más bajo no le importa a nadie. Después, ante la desesperación por salir de este encierro, los roles empiezan a cambiar.
P.: Y cada uno de ellos se angustia por distintos motivos.
R.P.: Sí, y a la vez todos tienen encima la carga de una semana de laburo. Para ellos el viernes es su momento de libertad y el encierro les corta todos sus planes: Sebastián se pierde una cita; la recepcionista su clase de cocina, que es lo que realmente le interesa, y el cadete que tiene una bandita de rock que no va hacia ningún lado, de pronto toca un tema ahí en la oficina y por un momento se convierte en estrella.
P.: Pasemos a "The Rocky Horror Show" ¿Lo sorprendió el furor que ha provocado esta nueva versión?
R.P.: Sabía que era una obra de culto para cierto público, pero no esperaba tanto. Es increíble. Funciones agotadas, 700 personas gritando como en una cancha de fútbol y participando en todo momento. Nunca viví algo así.
P.: Es una experiencia digna de un rockstar.
R.P.: ¡Sólo Freddy Mercury lograba esa conexión! Pero es verdad, la comunicación con el público es tan intensa que me dan ganas de tirarme en palomita sobre la platea. Con esto cierro una etapa de personajes con cierta ambigüedad sexual. Este Frank N. Furter es todo: hombre, mujer, vampiro, científico loco, extraterrestre. Es un gran seductor que se ridiculiza a sí mismo, un monstruo bizarro y divertido que posee sexualmente a sus víctimas y las transforma.
P.: ¿Y "La ofi"?
R.P.: Es un espectáculo para que el público la pase bien, se divierta y disfrute de las canciones. La obra tiene humor y a la vez uno puede identificarse con estos personajes que esperan con ansiedad el fin de semana para vivir.


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