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Cuba continuará siendo un socio marginal para la economía argentina
Cristina de Kirchner tenía en agenda visitar la Escuela Latinoamericana de Medicina de Cuba. Sorpresivamente, el presidente cubano, Raúl Castro, la pasó a buscar por su residencia y la acompañó en la recorrida. La jefa de Estado saludó a algunos de los estudiantes argentinos que cursan becados en el lugar.
Continuará, como socio, por debajo de mercados como Costa Rica, Panamá, Nicaragua y República Dominicana, por decir algunos países cercanos a la isla. Tampoco se habló en la gira que terminó ayer sobre la deuda externa cubana, ni de la posibilidad de algún tipo de mejora en el ingreso del sistema de compras gubernamentales cubano (el eje de los negocios en Cuba) ni en la posibilidad de que empresarios locales puedan acceder a los permisos para trabajar en los únicos dos rubros donde se prevé algo de expansión en el futuro: el turismo y el comercio. De hecho, el único negocio concreto y tangente lo cerró el ministro de Planificación, Julio De Vido, pero para Cuba. Sin licitación previa, acordó comprar unos 2 millones de lamparitas de bajo consumo. Casualmente, ayer apareció una resolución oficial por la cual las bombitas comunes estarán prohibidas en el país desde 2011, con lo cual las lamparitas cubanas tendrán mercado asegurado.
Hacia adelante, y luego de la gira presidencial por la isla, la situación en los temas económicos bilaterales será la siguiente:
- Comercio exterior. Si se cumple el pronóstico que la Presidente adelantó hace unas semanas, la Argentina habrá exportado en 2008 unos u$s 70.000 millones. A Cuba se vendieron productos locales por unos 101 millones (de difícil cobro, por otra parte), con lo que este mercado representa el 0,007% de los envíos totales al mundo. Los envíos se concentran en ciertos alimentos básicos, lubricantes que Venezuela fabrica en el país y bebidas. La Argentina compra a Cuba por unos u$s 50 millones, concentrados en medicamentos y cigarros. Ahora se agregarán las bombitas bajo consumo de Julio De Vido, con lo que la balanza se equilibrará. Entre los acuerdos firmados por la Presidente en La Habana no figuran protocolos de apertura comercial, con lo que la situación continuará en el futuro igual que hasta ahora.
- Deuda externa. Por el monto en cuestión (unos u$s 2.000 millones), el dinero que Cuba le debe a la Argentina es el capítulo más importante de la relación económica bilateral. Salvo que en la reunión privada y secreta entre Cristina de Kirchner y Raúl Castro se haya abordado el tema (y que el cubano se haya negado a pagar el dinero), no habrá novedades futuras sobre el retorno de las divisas (en efectivo o en especies, en su totalidad o con quitas) a las arcas públicas argentinas. La deuda se generó en 1973, durante el Gobierno de Héctor J. Cámpora, cuando el ministro de Economía de esos años, José Ber Gelbard, pensó que Cuba sería un mercado maravilloso en el cual apostar. No pudo ser, y Fidel Castro nunca reconoció el dinero. Luego, Raúl Alfonsín en 1986 hizo otro préstamo menor (unos u$s 300 millones), con la misma suerte camporista. La última vez que Cuba habló del tema fue cuando Rafael Bielsa visitó la isla como canciller en 2005, y su colega Javier Pérez Roque ofreció una quita del 75% del monto total, y el resto en medicamentos y atención de enfermos nacionales en la isla, con el costo del traslado aéreo a cargo del Gobierno argentino.
- Compras gubernamentales. Al ser un país socialista, el principal mercado cubano son las compras del propio Estado para cualquier destino. Para que las empresas argentinas puedan ingresar en este mundo de compras directas a dedo por el régimen, hace falta antes una serie de acuerdos para que las compañías sean consideradas aptas. Hasta ayer, estos protocolos no eran negociados oficialmente entre la Argentina y Cuba. Algunos países que tienen este beneficio son México, España, Venezuela y, recientemente, Ecuador.
- Activos e inversiones. Hay dos mercados emergentes en Cuba, que dependen en realidad de los extranjeros y cubanos que no son residentes: el turismo y el financiero. Para trabajar en el primero, nuevamente se necesita un protocolo previo que les permita a las cadenas de hoteles y comercios de un país (ejemplo España y México, que ya lo tienen) instalarse en alguno de los paraísos turísticos cubanos con sus resorts. Es por lejos la actividad más importante en Cuba, que continuará vedada para las inversiones argentinas. Lo mismo sucede con el sistema financiero, donde algunos bancos españoles y canadienses tienen abiertas oficinas que, con permisos especiales, trabajan en la recepción de los dólares que desde el exterior llegan a la isla vía el turismo y las remesas de algunos cubanos (en general, artistas) que trabajan en el exterior (no Estados Unidos) y tienen autorización para enviarla a su país. El negocio se ampliaría si, como se espera, Estados Unidos flexibiliza la posibilidad para que los cubanos residentes en ese país puedan enviar dinero a la isla. Este negocio financiero continuará vedado para las entidades argentinas, incluyendo los bancos públicos.


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