- ámbito
- Edición Impresa
Cuenta regresiva: Obama ratificó que el 2 de agosto es inamovible
Agresivos contra Obama y su propuesta de aumentar el límite de endeudamiento. Así fueron los carteles de protesta que mostraron ayer simpatizantes ultraderechistas del Tea Party.
«Una vez que perdemos nuestra autoridad para endeudarnos, nos ponemos en riesgo de default», sostuvo el vocero de la Casa Blanca, Jay Carney. También el Departamento del Tesoro señaló que el 2 de agosto es la fecha límite y que después de esa fecha no hay «garantías» de que el Estado pueda afrontar sus pagos.
De esta manera, la Casa Blanca y el Tesoro rechazaron la versión según la cual el Gobierno cuenta con suficiente dinero para afrontar sus gastos hasta por lo menos el 10 de agosto. La versión, reportada por The New York Times y The Wall Street Journal, trajo a Washington la sensación de que republicanos y demócratas tienen en realidad más tiempo del pensado para alcanzar un acuerdo que permita elevar el techo del endeudamiento y recortar el déficit fiscal.
En cambio, sigue adelante la carrera contra el tiempo, ya que el 2 de agosto se alcanzará el tope ya extendido de u$s 14,3 billones, y el Gobierno podría empezar a dejar de pagar sus deudas. Con el reloj acelerando las opciones, las acusaciones entre demócratas y republicanos recrudecieron. Los republicanos están dispuestos a aceptar solamente un plan de corto plazo, que llevaría a una nueva decisión sobre el techo del endeudamiento a comienzos de 2012, año en el que se celebran elecciones presidenciales. Los demócratas se oponen, tal y como dijo Obama, que buscará la reelección en esos comicios, ya que consideran esencial para la economía elevar el techo de deuda por un período «de tiempo sustancial», al menos hasta 2013.
El «speaker» (presidente) de la Cámara baja, el diputado John Boehner, siguió intentando ayer conseguir los votos necesarios entre su propio bloque para hacer avanzar el proyecto de la oposición para elevar el techo de la deuda y, de paso, recortar fuertemente el déficit.
Boehner debe convencer a los muchos legisladores de su partido que llegaron al Congreso de la mano del movimiento ultraconservador Tea Party y que «juraron» a esos votantes que nunca aumentarán los impuestos. Además, el proyecto de Boehner recibió otro golpe al conocerse un reporte de la Oficina Congresional del Presupuesto (CBO, por su sigla en inglés) que mostró que el plan del líder opositor resulta en menos ahorros que el que están haciendo avanzar los demócratas en el Senado.
De acuerdo con el CBO, el proyecto del Senado le resta al déficit $ 1,3 billón más que el plan de Boehner, según se encargaron de destacar los propios demócratas. El reporte, interpretó la oficina del líder de la bancada demócrata en el Senado, Harry Reid, de Nevada, mostró que los recortes de gastos por más de u$s 1 billón en los frentes de guerra de Irak y Afganistán «son ahorros reales».
Detrás de los esfuerzos de Reid y de Boehner se encuentran no solamente el interés por evitar que Estados Unidos caiga en default por primera vez, sino también un esfuerzo por mantener los votos de sus respectivas bases: los republicanos se oponen terminantemente a más impuestos, y los demócratas querrían ver la recaudación ampliada gracias a la suspensión de las exenciones que vienen disfrutando los sectores más ricos.
Agencias ANSA y EFE


Dejá tu comentario