Los cambios en las vacaciones de invierno por la gripe A han alterado el funcionamiento del sector turístico. Como todos los casos, ante un cambio tan drástico, hay ganadores y perdedores por las consecuencias en la actividad.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Éste fue el tema central de la reunión que realizó esta semana el Consejo Federal de Turismo.
En ese marco, se establecieron algunos puntos para tener en cuenta ante los efectos del avance del virus.
1- Concuerda con las expresiones vertidas por el Consejo Federal de Salud, que aconseja «la no suspensión de las actividades públicas».
2- Comparte las recomendaciones de la Secretaría General de la OMS, referidas a no limitar los viajes, ya que esto no incidiría en la detención de la propagación de la enfermedad y causaría muchos perjuicios a la comunidad.
3- Coincide con la OMT en que «se deben continuar realizando viajes porque las limitaciones no van a detener la enfermedad».
4- Las vacaciones de invierno deberán desarrollarse bajo las normas de higiene y conductas sociales recomendadas por la autoridad sanitaria, tanto en el hogar como en el destino turístico.
5- Reprogramar los viajes estudiantiles por tratarse de población de riesgo.
6- Deben ser vacaciones responsables, aprovechando actividades al aire libre y en contacto con la naturaleza.
7- El sector turístico, público y privado, toma con absoluta responsabilidad las medidas preventivas de higiene y salubridad, en resguardo de toda la población.