22 de abril 2009 - 00:00

Cumbre contra el Racismo complica diálogo con Irán

Washington, Teherán y Ginebra - El presidente de EE.UU., Barack Obama, calificó ayer de «atroces y censurables» los comentarios contra Israel de su par iraní, Mahmud Ahmadineyad, durante la Cumbre sobre el Racismo de la ONU. A pesar de las críticas, el presidente de esa República Islámica acusó desde Teherán a los países occidentales de «no haber tolerado» el discurso de quien «se opone a ellos» y sostuvo que ésa es la «naturaleza del pensamiento inhumano del liberalismo».

El Gobierno norteamericano busca una nueva etapa de las conflictivas relaciones entre ambos países, pero a pesar de sus propuestas, Irán ha sido reticente a aceptar las demandas para iniciar un diálogo, que abarcan desde la suspensión de su programa nuclear hasta la conmutación de la pena que pesa sobre la periodista Roxana Saberi -de doble nacionalidad-, acusada recientemente de espionaje.

Pese a todo, Obama dijo que continuará buscando la posibilidad de mejorar las relaciones bilaterales y discutir los puntos de divergencia, particularmente las aspiraciones atómicas iraníes. «Pero no hay dudas de que el tipo de retórica que ofreció Ahmadineyad no es favorable», dijo Obama y añadió: «De hecho, es dañina, no sólo en relación con las posibles relaciones estadounidense-iraníes, sino creo que actualmente mina la posición iraní en el mundo en su conjunto».

Mientras tanto, Ahmadineyad retornó a su país tras su polémico discurso en el que llamó a Israel «gobierno racista», lo que provocó el retiro de la sala de los representantes europeos.

«Participaré en todas las conferencias internacionales, pese a la voluntad de Occidente», dijo el presidente iraní, quien recibió críticas severas de países y organismos internacionales, entre ellos Naciones Unidas. «Hay gente que grita eslogan sobre la tolerancia de los opositores y sobre la libertad de expresión, pero insulta el honor de las naciones y los valores divinos», advirtió.

En este sentido, Ahmadineyad -cuestionado incluso por la prensa reformista de su país- se refirió a los países occidentales que «no han tolerado una parte de las palabras de quien se opone a ellos» y consideró que «ésta es la naturaleza del pensamiento inhumano del liberalismo».

El mandatario fue recibido en el aeropuerto de Teherán por sus seguidores con gritos contra EE.UU. e Israel, mientras que el diario oficial escribió que «el grito de justicia en el corazón de Europa hizo enfurecer a los racistas occidentales».

La ONU multiplicó ayer sus esfuerzos por salvar la Cumbre tras la primera jornada de escándalo, y consiguió se adoptara una resolución final. De todas formas, la confirmación oficial del documento tendrá lugar en la última sesión de la conferencia, el viernes, cuando se volverá a debatir. Se cerrará así con la conferencia que había comenzado en 2001 en la ciudad sudafricana de Durban.

La adopción temprana se debe a los temores de que la declaración pudiera ser modificada en posteriores debates.

«Los diplomáticos decidieron acelerar el proceso para impedir que otros países sucumban a la tentación de irse, después de la deserción del lunes», señaló un diplomático sudamericano, que pidió el anonimato.

Los 143 artículos de la nueva declaración llaman a proteger a las minorías vulnerables, específicamente a algunos grupos, tales como los gitanos o personas infectadas con el virus del HIV. El texto incluye un párrafo que señala que «el Holocausto nunca debe ser olvidado» y un llamado a los países a combatir la impunidad ante los crímenes de genocidio. La declaración final incluye dos párrafos sobre el conflicto israelo-palestino que Washington contesta, y también sobre la «suerte del pueblo palestino que vive bajo ocupación extranjera», en el capítulo de las «víctimas del racismo».

Los países que no adoptaron el documento aprobado por 182 naciones son EE.UU., Alemania, Israel, Canadá, Italia, Australia, Nueva Zelanda, Polonia, Holanda -que boicotearon de antemano el encuentro por temor a que se utilizara un lenguaje excesivamente crítico con Israel- y República Checa -que se sumó luego de las declaraciones de Ahmadineyad. Washington ya había negociado condiciones sobre el texto en reuniones preparatorias en Ginebra, pero no logró que se retiraran algunas alusiones a Israel.

Agencias EFE, AFP, DPA, Reuters y ANSA

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