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Cumbre marca hoy primer y módico logro de Obama en Medio Oriente
Barack Obama camina ayer en la Casa Blanca junto al palestino Mahmud Abás y el israelí Benjamín Netanyahu. De la previa participaron también el egipcio Hosni Mubarak y el rey Abdalá de Jordania.
«Esta oportunidad quizá no vuelva a presentarse pronto. No pueden dejarla escapar», imploró el mandatario en una declaración en la Casa Blanca, tras haber recibido a lo largo del día a Benjamín Netanyahu, al líder palestino Mahmud Abás (Abu Mazen), al rey jordano Abdalá II y al presidente egipcio, Hosni Mubarak.
La cita, que será la primera de alto nivel en 20 meses, comenzará con un encuentro entre ambos líderes, palestino e israelí, y la secretaria de Estado Hillary Clinton.
El día antes, cuatro colonos habían muerto por balazos del brazo armado del movimiento terrorista Hamás, que rige en la Franja de Gaza y se opone a las negociaciones directas. «Van a existir extremistas y opositores que, en vez de buscar la paz, buscarán la destrucción. Y la tragedia que vimos ayer, en la que cuatro personas murieron en la calle por disparos de terroristas que deliberadamente intentan socavar estas negociaciones, es un ejemplo de lo que enfrentamos», dijo Obama.
Netanyahu, que representa a una alianza de conservadores con componentes extremistas de su país, aseguró, por su parte, que quería poner fin al conflicto de «una vez por todas». «Presidente Abás, usted es mi socio para la paz», afirmó Netanyahu poco después en una cena a la que acudieron todos los protagonistas de la cumbre.
Pero Netanyahu recordó los precedentes. «Dejamos Líbano y a cambio tuvimos terrorismo. Dejamos Gaza y tuvimos terrorismo. Queremos asegurarnos de que el territorio que concedamos no será transformado en un enclave de terror iraní contra el corazón de Israel», advirtió. El premier afirmó que «los judíos no son extraños en nuestra tierra, la tierra de nuestros antepasados, pero reconocemos que hay otro pueblo que comparte esta tierra con nosotros. Y por eso he venido aquí buscando un compromiso histórico que nos permita vivir en paz, seguridad y dignidad».
El martes, Netanyahu había explicado en un comunicado a la secretaria de Estado Hillary Clinton que su Gobierno no prolongará la suspensión de la construcción de nuevos asentamientos en Cisjordania cuando expire el plazo del 26 de setiembre, indicó su oficina.
«Israel no condiciona su participación en las conversaciones a una recuperación del control en la Franja de Gaza ni a la rehabilitación de los campos de refugiados en Cisjordania para encontrar una solución para los refugiados fuera de Israel», señaló el texto.
Presionado por el poco tiempo que falta para que expire esa impasse, el ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, expresó un tono conciliador sobre las posibilidades de compartir Jerusalén como capital de los dos Estados, uno de los asuntos clave dentro de las negociaciones que rechazan los sectores más radicalizados de uno y otro sector.
Abás había asegurado anteriormente que se retiraría de las conversaciones si no se renueva esa moratoria, a la que se llegó después de una ampliación de colonias casi constante durante años. «La colonización debe cesar. Su continuación significaría el fin del proceso de paz», agregó el vocero de la presidencia palestina, Nabil Abu Rudeina.
Los palestinos, que afrontan graves problemas internos por el activismo de organizaciones terroristas, quieren un Estado en la ocupada Cisjordania y la Franja de Gaza, con su capital en Jerusalén Oriental, cuya Ciudad Vieja aloja a al-Aqsa, el tercer lugar más sagrado del islam, junto con el Muro de los Lamentos, un emblema de dos antiguos templos del judaísmo.
La desconfianza de ambos lados es uno de los mayores obstáculos en el camino de Obama para la solución de dos Estados que fue esquiva a tantos de sus predecesores.
Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA


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