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Cumbre UCR-Moyano que complica más la interna
Hugo Moyano, Mario Barletta
El acercamiento, justificado también en la demora oficial en elevar el mínimo de Ganancias, esta vez puede beneficiar al camionero en la guerra que mantiene con el oficialismo para evitar que en julio pierda el sillón en la central sindical, pero en otras ocasiones ha jugado en sentido contrario, lo que habla de los problemas políticos que enfrenta la conducción de ese partido.
Para ser más claros: hoy la UCR se enfrenta a una conducción a la que no responde todo el partido con dirigentes como el mendocino Víctor Fayad, que hicieron campaña reconociendo virtudes del Gobierno kirchnerista, u otros como Oscar Aguad, que se rebelaron no acatando la orden de votar junto al Gobierno en la ley de expropiación de YPF.
Parte de esa realidad complicada es la posibilidad de que dirigentes como Leopoldo Moreau, hace un tiempo jubilados por muchos, ganen la interna de la provincia de Buenos Aires convocada para dentro de dos semanas. Moreau, junto con Federico Storani, no parece demasiado interesado en enfrentar las políticas del kirchnerismo, sino todo lo contrario. Es decir, impulsan un reconocimiento expreso de algunas medidas de Cristina de Kirchner que consideran casi como propias.
A esa realidad debe contrastarse lo que sucede en el bloque del Senado, donde ayer hubo una batalla, por ejemplo, para intentar bloquear la candidatura de Daniel Reposo; o de Diputados, donde a pesar de apoyar con demasiado ímpetu leyes como la expropiación de YPF, los legisladores, con Oscar Aguad o sin él, intentan cuidar un poco más las formas opositoras.
El problema es que, como sucedió con el arsenal atómico de la caída Unión Soviética, el radicalismo aún tiene poder de fuego, para el bien o para el mal, y a veces sin control, con sus 16 senadores, 40 diputados y cientos de intendentes. Es decir, son el bloque que puede desequilibrar hasta una reforma constitucional.
De ahí la importancia de las reuniones que inicia Barletta con gremialistas y empresarios. Pasarán por allí Pablo Micheli, Ignacio de Mendiguren, presidente de la UIA, y Moyano.
«El objetivo de estas reuniones es el de acercar a estas entidades los proyectos que impulsa el radicalismo respecto de la modificación del Impuesto a las Ganancias para incrementar el mínimo no imponible y, además, intercambiar opiniones sobre la visión de la actualidad de nuestro país», decía ayer un comunicado oficial de la UCR, que Moyano seguramente debe haber festejado y con ganas.
El primero de los encuentros pedidos por Barletta será hoy a las 17 con Micheli. Mañana, a las 10, De Mendiguren abrirá la sede de la UIA en Avenida de Mayo y más tarde, a las 16.30, Barletta ingresará, hecho poco habitual, en la sede de la CGT de la calle Azopardo 802.
El jefe de la UCR llegará acompañado por el secretario general de Comité Nacional, Juan Manuel Casella; el senador nacional Ernesto Sanz; el titular del bloque de Diputados de la UCR, Ricardo Gil Lavedra; y el secretario general de la Organización de Trabajadores Radicales, Jorge Astone.


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