5 de febrero 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

Además de hablar de que las empresas siguen hacia adelante a pesar de las dificultades, en los últimos renglones de la columna anterior dejábamos sentado que no debe tomarse como una novedad que aparezcan varios balances trimestrales, después los generales, castigados por la zona baja de los cuadros y a través del «efecto financiero». Ojo, que en períodos anteriores se vieron beneficiadas las endeudadas en dólares -en cierta magnitud- por la comparación favorable del tipo de cambio. Pero en el último trimestre -y ahora se sigue viendo- ese dejar «resbalar» el precio del dólar, con la anuencia del Banco Central y siguiendo lo que es claramente una medida orquestada desde la autoridad política, va en una dirección. Sin que parezca importar que perjudique a otras dos. Una idea fija de la propia Unión Industrial desde hace tiempo, que es proseguir con lo que parece ser la única posibilidad de mantener una corriente exportadora interesante: devaluar la moneda. Seguro que otros tantos empresarios, que forman parte del círculo industrial, tienen a sus sociedades inmersas en deudas en moneda extranjera. ¿Qué saldos darán éstas, con un dólar que ahora llegó a $ 3,50 y parece seguir viaje hasta, por lo menos, los $ 4?

¿Qué va a suceder con los insumos necesarios para producir y que cotizan en dólares? Por extensión: ¿qué puede suceder con el precio final de esos productos en el mercado interno? Nada más que una cosa: suba, inflación. Olvidando cualquier bella poesía, que durante décadas se quiere recitar, la realidad marca que un país que no puede tener «economía de escala», que no trabaja, como los asiáticos, para miles de millones de personas de todo el mundo, adopta el simple «costo plus». Y esto: que si fabrico a $ 10 y quiero mantener el margen del 20%, vendo a $ 12. Y si el costo me lleva a $ 12 de producción, lo elevo en la misma proporción. Y que se aguanten...

Pero además de los insumos más caros, ya se verá con crudeza el impacto de un dólar «resbalando» hacia arriba en lo que hace a la erogación «financiera» de los balances por llegar. Que pueden deslucir cualquier buen resultado «operativo» que se haya obtenido. Trabajo para el inversor, o analista, poder discernir y no guiarse sólo por líneas finales. Y hay otro aspecto: reflotar la vieja cultura acerca de que «el dólar es el mejor refugio. Y hasta el mejor negocio». Todo lo que pudo desagiarse la mente en una década se va al diablo con retornar a que tener un dólar es más negocio que un interés, una acción, o lo que sea. Malo.

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