4 de marzo 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

Cerraba agosto de 2004, sería la última vez que el Merval reconociera los tres dígitos y con «952» puntos. La gran diferencia es que se trataba de una tendencia en ascenso, que lo llevaba a concluir 2004 en 1.375 puntos y con beneficio anual de más del 28%. Pasó bastante tiempo, hasta llega a noviembre de 2008, para ver al índice mayor de nuestra Bolsa cerrando en tres dígitos nuevamente, con «993» unidades. Y esto era el reverso de la tendencia, porque se trataba de un ejercicio en franco desplome y que lo llevó a perder casi un 50% de su nivel de finales de 2007. Desde noviembre pasado, se había querido formar una meseta en la tendencia, pujando y luchando cada semana desde entonces, para no volver a perforar los 1.000 puntos de piso. Que es lo que sucedió
en este lunes fatídico, donde
la baja del Merval clásico en más del 7% lo depositó en solamente «943» puntos; y volviendo la historia, a más de cuatro años atrás.
Detrás de un enero casi neutro absoluto, febrero vio que la meseta pretendida se resquebrajaba y con su retroceso de 5,3%. En la estadística histórica, el segundo mes venía «empatando» las subas y bajas, con «9» ejercicios para cada signo. Ahora, las bajas sumaron uno.
Y entrados en marzo, se dio esa primera rueda que obliga al índice a tener que descontar primero la pérdida de más del 7%, para después intentar algo más. Si hay una posibilidad de comenzar del peor modo, ésta fue una de las demostraciones más terribles. Pero marzo -en lo estadístico puro- no resulta un mes contrario a la tendencia bursátil. Desde 1990 hasta 2008, se verifican «12» períodos positivos, por solamente «6» de pérdidas en el índice.
Para los que miran con nostalgia -y alguna lágrima también- recordemos que en marzo de 2008 el Merval alcanzó a cerrar ¡en los «2.103» puntos! Y ahora estamos luchando en zona de los «950» puntos, con más chances de deslizarse que de formalizar un repunte. Se sabe que a Obama no le está yendo bien. El Dow hace rememorar aquella vieja imagen que decía: «Wall Street es una calle, con una iglesia en una punta y un cementerio en la otra...». (Que tanto era en tren de ironía, como literal, respecto de los extremos de la famosa «calle del muro» y lo que allí había).
Nuestra Presidente anuncia: «El peor año en un siglo», deja sentado que habrá más dirigismo en la economía, con lo cual la fila del dólar se nutrió mucho más de ávidos compradores. A la Bolsa, la muelen a palos.