9 de marzo 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

Si hay un contraste mayúsculo entre las grandes empresas del mundo que están atravesando por la crisis, seguramente que lo de General Motors y Ford debe resultar lo más llamativo. La primera, ya incorporada a los salvatajes, está solicitando otra importante partida de miles de millones de dólares. Y sin ninguna garantía de que, con ello, reflotar. Está bajo la lupa de los auditores para definir si realmente puede revistar como «empresa viable». O si tendrá que ingresar a ese purgatorio que poseen ellos, previo a decretar una quiebra.

La Ford, en el reverso de la figura automotriz, se viene defendiendo con lo suyo y sin haber rogado por asistencias. Armando mecanismos propios, como canjear deuda por acciones, se ubica en el otro extremo. Y da para pensar la validez de las administraciones, los muros defensivos que en ciertas compañías son respetados. Y en otras, se dejan de lado para correr solamente en épocas de bonanza. Y si a todos se les contrae el mercado, dentro de un mismo rubro, cómo es que unos pueden ensayar tareas de defensa extraídos de su propia estructura y muchos otros se van a la lona.

El gran valor de la sanidad de gestión hace, ya en nuestro medio, que una empresa como Ledesma salga de compras en medio del vendaval. Y pueda elegir y aprovechar las mejores ocasiones, abonando precios que resultarían mucho más altos en tiempos normales. En los últimos meses anunció adquisiciones, lanzó nuevos proyectos y expansivos -como en el biodiésel-; en tanto, hay otras firmas que están sólo luchando para que no las tape el agua. Y las que podrán aguantar este movimiento sísmico en las economías serán las que mantienen una línea de conducta. Y que den los pasos medidos en todas las épocas. Porque uno bien puede ingresar al apalancamiento y la expansión en tiempos de felicidad, pero el endeudamiento es para plazo. Y puede resultar que varíen las condiciones, como ha sucedido, y se vean con cargas imposibles de soportar. Y que no estuvieron con los riesgos a futuro, debidamente calculados. Lo mismo sucede con muchos inversores, que ingresan a cualquier predio y creen que la Bolsa tendrá ramas que lleguen hasta el cielo, sin que el ciclo termine y llegue la fase depresiva.

Ledesma, sólo un ejemplo a la mano, como otros grupos empresarios bien plantados que suelen sacar partido de estos momentos. Que es también donde un inversor puede revisar los «saldos y retazos»: en la mesa de ofertas.

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