Los exitosos, que no se resisten a querer jugar de profetas, resultan el «show» que acompaña a lo lúgubre de la crisis. ¿Qué sería de los medios de información, sin ellos? Siempre habrá uno que aparezca, ya sea economista, inversor, político («rey de bastos, o polizón», agregaría Discépolo). Y uno de esos exitosos indiscutibles salió a escena detrás de lo dicho por McCain y por Roubini, de lo que dimos cuenta.
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La frase bien impactante no podía faltar, la que se ganó el titular de la nota en nuestro diario fue donde Warren Buffett afirmó: «Estados Unidos se cae en un precipicio. Irá bien en cinco años...». Aunque suene a temeridad colocar una fecha fija, en este caso tan extendida, lo que debe saber bien Buffet es que la fragilidad de memoria general se irá a reprocharle nada, si es que las cosas se reubican mejor antes de eso.
Y si mal no recordamos aquí mismo comentamos, hace unos meses, cuando el mismo millonario personaje anunciaba importante inversión en bonos americanos.
Y, más adelante, en el momento donde se dispuso a adquirir -a través de su Fondo- papeles de Coca Cola y algunas otras. Él puede esperar todo ese tiempo que dice, seguramente, pero si estuviera tan seguro de su pronóstico, también las podría haber esperado más abajo, para comprar. No se evitó de dejar algunos papeles recomendados y como expresión optimista, se supone, arrojó que «en diez años, las acciones les ganarán a las Letras». El hombre ya roza los 80 años, no aportó nada novedoso, salvo alinearse al lado de Bernanke, y lo que más puede extraerse de valiosa, es que dijo que los bancos: «tienen que volver a la actividad bancaria».
El mismo día de la difusión mundial de sus palabras, se produjo uno de los «milagros inesperados» de Wall Street, justamente a través de lo bancario y de la mano del demonizado Citigroup. Una anécdota. Con balance sorprendente, metió entusiasmo. (Quizás lo armó Moreno). Más allá de todo, que sigue siendo un revuelto gramajo, tomamos el aspecto esencial -nos parece- del rebote.
Y esto es, que nos anticipa que, del otro lado de la mesa, pueden aparecer muchos heridos y complicados por estar en la posición «bajista» del mercado. Si la Bolsa se les da vuelta de modo inesperado, no van a alcanzar las piernas para salir a cubrir posiciones, en un mercado «seco» de papeles. Y allí los van a aplastar, con la nula piedad del mercado, para los que están en un rincón. Ya lo veremos.
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