«No puede haber imprevistos, para quien no ha previsto nada...». Puede ser una fórmula. Apropiada para aguas del mercado que vienen muy rápidas. Sin olvidar que en el extremo de los rápidos, suele haber una catarata. Más se tensa el arco político, más se ajustan las cuerdas del violín. Y la cuerda más sensible dentro de lo económico y financiero es lo bursátil. Acaso sea cierto que esté resultando la fórmula más utilizada, aquella de no tratar de tener previsto nada. Y suponiendo que lo que provenga del acto de fin de mes, no importa color o resultados, deberá resultar mejor que el contexto que se vive.
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Hacer un «puente sobre aguas turbulentas» -hermoso tema- y considerando que entre los activos disponibles, las acciones resultan un bien con activos tangibles por detrás, que seguirán estando a pesar de todo giro político que se asuma. Importa mucho que se adhiera a la creencia de que lo peor de la crisis global ya pasó, porque puede resultar -de ser cierto- el mejor estímulo para que los mercados de riesgo acrecienten su disposición a recobrar precios y abreviar distancia con los valores.
Si en el intento de semblanza de la nota de ayer, sobre el comportamiento del semestre, apuntábamos cuestiones que tenían que ver con la previsión frente a variables de gran peso, ingobernables, como el resultado electoral: lo de hoy posee un claro sesgo a lo empírico, por sobre lo dogmático. Frente a la muy racional apreciación de: «la gente reacciona siempre del mismo modo, ante las mismas circunstancias», hay todo un caminar plasmado en la estadística bursátil local de estos meses, que no parece -hasta ahora- hacer honor a la sentencia.
Es que la Bolsa, la más apasionante de las inversiones, es un compendio de números, ratios, información, análisis, proyecciones, pero también de... coraje, temor, instinto y oportunismo. Las primeras condiciones responden a las pautas fundamentales, intrínsecas, del mercado. Las segundas son privativas del sentir humano. Y sería brillante y enriquecedor, si entre tanta consulta y sondeo por lo electoral, también se tuviera una muestra de lo que mueve en estos días, la actitud del operador y el inversor. ¿Cuál resultaría la respuesta a una simple pregunta, como: ¿A qué cree que se debe el avance del índice local en el semestre? Y al comprador: ¿Qué lo motiva para comprar ahora? El mercado nos muestra lo suyo, esa es la verdad absoluta, no hay modo de discutir con él. La incógnita es: qué tipo de «idea-fuerza» lo está sustentando.
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