«Si se conocieran todos los después, sería bueno intentar todos los antes...», repetía como frase de cabecera un viejo amigo. Al que le molestaban las personas que se subían al tren de los resultados, habiendo evadido dar una opinión anticipada. Y esto sigue referido, a riesgo de ser fastidiosos, con la zona preliminar a todo acto electoral. Y su incidencia sobre la sensible cuerda bursátil. Nosotros sostenemos que lo que vino generando nuestro mercado, hasta estar a solamente unos días de las elecciones legislativas, es como «contra natura».
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Mucho más extraño cuando, a diferencia de algunas otras veces, existen aguas tan divididas y erupción política al rojo vivo: como lo que se viene viendo y viviendo.
Nada parece sacar de su curso a un semestre tan exitoso como el que vino desarrollando el Merval, por si alguno se olvidó, recordemos. Está peleando metro a metro en el ranking de los mercados, solamente con el de la Bolsa de China que le presenta oposición, superando cómodamente a todos los demás. Lo que es una magnífica retribución para los que vinieron sufriendo tanto, desde 2007. Pero, a la vez, dejando un fértil y jugoso campo florecido, como para realizar excelentes diferencias: sin arriesgar nada.
Pues bien, el tal campo rozagante no muestra señales de que hayan entrado cosechadoras. Se pueden detectar actitudes contractivas, porque la demanda es la que -parece- podría estar dudando si entrar ahora o aguardar a tener las cartas políticas sobre la mesa. Pero la oferta denota una admirable «elasticidad» a lo que se propone desde la otra fuerza. Si no hay terreno esponjoso, como el viernes pasado, afloja en sus entregas y casi no perjudica a los precios.
Esto es: que los que pueden hacer la diferencia, el concepto de la ganancia realizada, se mantienen firmes en las posiciones. Y en una expresión tácita, como: «No importa quién gane, esto va a seguir arriba».
Y he aquí arriesgar lo que resulta ser una opinión antes de las elecciones, que después deberá -o no- coincidir con la realidad post-»día 28%». Y la muestra resulta ser: la de percibir un ejercicio partido al medio, donde el segundo semestre cambiará en sus fundamentos -para bien o para mal- y que habrá de encarar una senda distinta.
A esta altura tanto vale imaginar que todo seguirá hacia arriba como que pueda sobrevenir un sesgo a la baja, derivado de nuevo mapa político. En tal caso, es una apuesta fuerte. Impactante.
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