19 de junio 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

Anunció Obama su proyecto para, supuestamente, producir «la mayor reforma del sistema desde 1930...». Está bien, suena a grandilocuencia, pero -en verdad- lo único que se hizo después de lo que fue un gran marco regulatorio, para mercados y sistemas desbocados, fueron simples parches y correcciones parciales. En una palabra, todo el andamiaje financiero de Estados Unidos estaba funcionando con el marco que se había provisto en 1930. No vale la pena, tampoco para poder enumerar el arsenal de «destrucción masiva» -tal lo dice Warren Buffett- que se vino generando a partir de la palabra que abrió todo el juego: «securitización». Los bancos pudiendo transformar, como en fabulosa alquimia, instrumentos netamente bancarios en bursátiles. Y de tal forma, quedarse con el enorme negocio, pero pasando a lo bursátil la instancia de la responsabilidad en la mano, en caso de desastre.

Y tanto se mezclaron las cosas que el mismo Obama agregó también -además de dar más autoridad a la Fed sobre los bancos- un proceso de vigilancia a Wall Street, sobre lo que atañe a la Bolsa. Cuando en esta ocasión fue un estúpido «pato de la boda» lo estrictamente bursátil, quedando como cómplice, vehículo útil para los desastres de banqueros y financistas. El primer día del anuncio, el Dow Jones terminó en una situación de neutralidad e incertidumbre. No hubo ningún tipo de festejo por las medidas, como tampoco se desató una «corrida» temiendo por las libertades coartadas. Seguramente que estará todo en febril proceso de análisis, para ver hasta dónde se caló hondo en ambos sistemas. Y hasta qué punto convendrá, o no, trabajar en mercado nativo: o radicar inversiones en lugares más flexibles.

Tampoco se sabe, con lo que ha llegado, si se trata de un marco bien riguroso para el sistema bancario. O si resultan de esas vallas que las ágiles mentes pueden saltar corriendo, mientras engendran los caminos alternativos para eludirlas. O produciendo nuevas herramientas, que cambien de nombre, pero no de peligrosidad futura.

Esto resultó una fecha importante dentro del calendario, no solamente de Estados Unidos, sino en lo global. Finalmente, se dio a conocer lo que se venía declarando. Aunque no es tan sencillo mantenerse sobre la «delgada línea roja»: la de poner regulaciones y podar los excesos, sin llegar al punto de asfixiar la libertad capitalista. Se verá.