22 de junio 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

Aluar, empresa/acción que puede figurar en todo listado que se haga sobre papeles locales de los más apreciados -a través del tiempo- y dentro de la nómina de los predecibles, fundamentó su desarrollo en producir un bien sin competencia en el país. Y sumamente valioso en el exterior. Por momentos, cuando aparecía algún altibajo en su ritmo de marcha anual, solamente se debía a que los embarques previstos no habían sido realizados a tiempo, antes de concluir un trimestre, pero hacían rebosar el siguiente estado contable.

Llegado a un punto de su historial, todavía con el mundo económico en calma, decidió proyectar y llevar adelante una expansión importante en su planta. Al promediar la terminación de ésta, se inauguró lo que estuvo concluido -con asistencia de máxima autoridad gubernamental- y ya la crisis global empezó a calar hondo en todas las naciones.

En el último trimestral comentado, hablábamos de un evidente «dolor de crecimiento», y donde la siempre muy sólida estructura de la compañía debía lidiar con seguir avanzando en la obra. Y afrontar derivado del endeudamiento incurrido para concretar el proyecto. Ya en el detalle del balance, la reseña, se mencionaba que iría en procura de un aumento de capital para tomar fondos frescos, genuinos y -en especial- de los que no generan mayor pasivo bancario, sino de la fuente natural: la bursátil.

Pero, en medio de esto sucedió lo de fondos de las AFJP. Y de la ANSES tomando la actitud de hacer vivas posiciones en capitales empresarios, que -en origen- debían obviar el poder político en las sociedades.

Aluar estaba en la nómina, se le anunció desembarco de director estatal y, en un reportaje, un alto directivo deslizaba que: bueno sería ver también que, así como se colocaba un director, el Gobierno colaborara en reunir fondos para culminar el proyecto.

Ahora, está en firme -a dos meses vista- que la empresa vaya a la Bolsa a colocar emisión por $ 500 millones nominales -el 30% del capital- con «prima de emisión». Ahora pasa el balón de mano: la ANSES debería cubrir la emisión -con su porcentaje-, o bien comprobar que, sobre nuevo capital, su presencia se reduce, en porcentual. Estrategia que -lo dijimos desde la actitud de la ANSES inicial- resulta la mejor jugada a intentar, por las compañías penetradas desde el Gobierno. Para ver qué pasa...