29 de junio 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

Y arranca otra historia, dentro del mismo ejercicio. Las mentes ganarán, por lo menos, la ausencia del bombardeo de apelaciones de la campaña política. Pero seguramente que aparecerá un período donde tendremos que soportar la resaca de los comicios: los clásicos anuncios de fraudes, los desaforados festejos triunfales, las acusaciones cruzadas. Y la siempre permanente ferocidad, en gestos y vocabularios, entre las distintas ponencias. En medio del canibalismo político y las mentes alteradas, el mercado irá desenvolviendo el «paquete electoral» y viendo qué puede esperar de la composición del tablero. Y sus posibles consecuencias, sobre lo económico y financiero. Pero en esto también surge un suspiro de alivio: que las cartas estén dadas vuelta, la realidad derrotando encuestas y especulaciones, la posibilidad -ojalá que así sea- de llegar a ordenar la vida nacional, que resulta un mosaico de nula armonía, para poder sacar conclusiones y proyectar un porvenir inmediato.

Las empresas vienen anulando, o dejando en suspenso, inversiones previstas. Cualquiera que haya leído reseñas de balances en Bolsa, tendrá la misma visión. Se suprimieron votaciones por «dividendos», para ir a reforzar las trincheras, ante la merma en el nivel de actividad. Los que -de verdad- «hacen la economía», y que no resultan justamente los que la quieren digitar desde funciones públicas, están yaciendo en un «estacionamiento» -para darle un nombre- como si fuera el popular parque cerrado que se utiliza en cada etapa de una larga carrera de autos deportivos. Unos revisan los motores, otros ven que tienen que cambiar ciertas piezas de la estructura. Y unas cuantas lucen en la economía como que tienen el motor fundido (esperando por la rueda de auxilio estatal).

Un mercado que supo trepar como el nuestro en todos estos meses, dejó de llevar el rótulo de «regalado» que sí podía colocarse con el Merval debajo de los mil puntos de finales de 2008. Llega ahora la necesaria evaluación y con todos los elementos dispuestos. A) Composición del nuevo entramado político. B) Posible dirección que se ratifique, o se corrija, en grandes lineamientos. C) Situación de las sociedades y proyección, de lo que resulta el respaldo técnico de las acciones. D) Punto en que se halla el índice. Y su relación, respecto de lo que emerge de la evaluación anterior. (Dejar todo en «cocción» unos días: después, ver qué queda de digerible para tomarlo, o dejarlo.)

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