10 de julio 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

La situación mostró un giro poco edificante para lo que es el rumbo de nuestro mercado, que tuvo un miércoles totalmente apartado de la debilidad -que lo fue- mostrada en el exterior. No importa tanto si el Dow Jones al final de la rueda, después de tantos corcoveos, anotó un mínimo 0,2% de alza (el mejor logro es que no bajó).

Pero el vecino brasileño solamente acusó un 0,5% de descenso. Mientras tanto, lo que surgió del conjunto de nuestros abundantes indicadores -una maldita, para tan escaso mercado- excedió toda previsión. Y hasta dando una nota poco habitual, como que «al Merval lo devoró el M.AR» (que fue título del día, en nuestra columna sobre la rueda del miércoles).

El listado más difundido arrojó un 2,8% de caída, con mínimo solamente en 1.446 y un cierre de 1.477. Hace pocas ruedas estaba situado por encima de los 1.600 puntos. Y de pronto, se fue derritiendo sin remedio ni oposición, pero evidenciando que hubo una fisura en filas de la oferta. El eslabón fuerte de la delicada cadena local, las manos firmes sin entregar posiciones, en estos días se acalambró y dejó escapar ventas como agua entre los dedos.

El volumen de $ 46 millones, con semejante baja, corrobora con su liquidez en exceso el primer concepto. Pero mucho peor le fue al indicador de las «locales», que casi llegó a perder un 5% durante el miércoles. Como si tratara de las ruedas que se vieron afectadas de las temidas «corridas» en el mercado. Nada que ver con lo exterior, demasiado malo para asumirlo. Serio y preocupante.

Perder unos 200 puntos en lo que va del mes señala una zona del año como no se vio en un andar que tuvo a nuestra Bolsa como de las dos mejores del mundo.

Causales: si hay evidencias palpables, cronología con los números, y los hechos, todo apunta a que existió una apuesta fuerte -muy fuerte- y con acento en los bonos, pero también en acciones, a que se produciría un cambio de funcionarios en el Gobierno.

Que, en verdad, se produjo. Pero sin suplantar a los que los operadores apostaron. Y al surgir la nueva conformación del gabinete, se dio la coincidencia con un abrir de los grifos vendedores: mostrando crudamente la frustración, en todo el mercado y especies.

A tal punto que las foráneas del índice aguantaron al Merval, con desplome de las locales. Podría hablarse de una gran apuesta, por ahora fallida. La semana se cortó en tres ruedas: y menos mal. Delicado.

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