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Cupones bursátiles
Mientras tanto, importando relativamente los números empresarios que se aporten, los títulos puede que sigan en su trepada. Y aún los locales, que han tenido una formidable recuperación desde sus pisos de 2008, constituyéndose en mercado estrella del ranking.
La expresión «por cuerdas separadas» bien le cabe al curso de los mercados, por una cuerda, con lo que realmente está sucediendo con la salida de la crisis, yendo por la otra. Quienes se animan a recomendar, lo hacen bajo la salvaguarda del «mediano plazo». Y con esto dan por sentado que el presente no ofrece mucho respaldo a un trayecto vertiginoso en avances, como el que estamos viendo. Es una buena «salidera» del compromiso, hablar de plazos futuros, a sabiendas de que -salvo alguna catástrofe- las sociedades seguirán existiendo. Y que, pase lo que pase, se podrá salir definitivamente de la crisis mundial y derivar en otra zona de normalidad y reactivación. El problema es que se está consumiendo «mecha» de manera apresurada, índices como el Merval ya se colocan en posición de contar con otros contextos. Y es desde tal ángulo que la explicación más fiable, o la única, es que se disfruta de mucho dinero flotante, con un dólar reblandecido, muy poco premio por el capital, falta de alternativas más tradicionales y con un conducto que deriva hacia los mercados de riesgo.
La gente común ni participa, ni siquiera parece estar al tanto, de la enorme diferencia que se está pudiendo concretar con el índice accionario. El volumen, que se modifica más por suba de cotizaciones que por una corriente más densa de demanda efectiva, así lo delata. (Sin contar con la propia Tenaris, que mueve por sí misma una buena parte del total diario.)
Apenas trepando otro 10%, el índice Merval estaría actuando ya en la zona de los 2.200 puntos: sería como retornar a zonas previas a la Gran Depresión, que atacó al mundo y que también contagió aquí. El escenario todavía resulta muy distinto del anterior.


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