16 de octubre 2009 - 00:00

Cupones bursátiles

... Y ya empezó a darse la controversia de manera muy marcada y dentro de lo que es un mismo país, un mismo organismo. Y con posiciones que están en los dos extremos.

Esto, que se diera en nuestro diario del pasado miércoles en la zona superior de página 6, contiene (aunque muchos inversores que disfrutan del gran momento del «dólar dulce» irrigando a los activos, acaso ni lo tengan en cuenta) genes para colocar un primer dique, en el andar lujoso de las alzas sobre alzas (y de hacer dinero sobre dinero).

Se trata de una pulseada entre quienes creen avizorar riesgos serios de que surja una corriente inflacionaria, versus los que consideran que como la crisis está adormecida: mejor no tocar nada. Y sucede dentro de los componentes de la Reserva Federal, con adherentes a que se ponga en marcha el mecanismo de ir dándole vigencia a la tasa de interés, que fuera anestesiada por la emergencia.

Teniendo del otro lado de la mesa -y en esto se anota el propio Ben Bernanke- al bando de los que creen que es necesario mantener las mismas condiciones.

Por ahora, parece que el estribillo de: «juguemos en el mercado, mientras el lobo no está» tiene buenas chances de gozar de algún tiempo suplementario, como para seguir llenando las alforjas. Pero, al «lobo» -el costo del dinero- ya lo están nombrando en firme y no solamente a través de analistas, u observadores externos. Sino en el círculo de los que poseen voz y voto para decidirlo, en cuanto los adeptos a modificar la tasa ganen más seguidores.

Para tener idea de qué se baraja, la posición más extrema en pedir un nivel de tasa de interés, corresponde a un representante de la Fed de Kansas City. El que juzgó que aún una suba entre el 1% y el 2% «sería muy complaciente...».

Necesariamente esto debiera generar un primer «test match», para los mercados de riesgo. Que se les quite el escenario actual -el ideal- y cuando los tomaría en pleno auge de tendencia alcista.

Resultaría momento, también, para poner a prueba la consistencia de fondo que se pudo lograr en la escalada positiva de las Bolsas del mundo.

Es probable que políticamente, y como suele suceder, se resuelva que «el éxito no se toca». Aún a riesgo de que el virus de la inflación haga su aparición. (Pero, conviene tomar nota de esto).

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