5 de noviembre 2009 - 00:00

Cupones bursátiles

 Warren Buffett, desde allá; John Mauldin, desde aquí. Dos nombres que forman parte del gran elenco moderno, basados en lo que hacen -especialmente, el primero- y en lo que dicen -el segundo-. Buffett copó pantallas de todo el mundo, donde se difundía que su fondo de inversiones daba el campanazo del año: con una inversión de 44.000 millones de dólares... comprando un ferrocarril.

Se supone que la compañía ferroviaria es algo más eficiente que las nuestras, pero no nos dejan de llamar la atención sus predilecciones. Hace unos meses había sido noticia cuando -en una conferencia- el mismo personaje denostaba a las compañías de aviación. A tal punto que -en tren de broma seria- aseguraba que a los pioneros de la aviación habría que haberlos matado a tiempo, para que tales compañías ruinosas no existieran.

Si algo puede decirse del ferrocarril es que no es, a todas luces, un rubro «de punta» dentro de lo que pueda elegirse para invertir. Si bien existe una suerte de revaluación de su importancia, especialmente en países con grandes extensiones de territorio, es curioso ver que Buffett odie el transporte moderno y se afirme en tales clásicos.

No debe descartarse que el magnate se esté frotando las manos, a sabiendas de que el tan generoso método de Obama le conceda estímulos especiales de algún tipo. «Si no corres con ventajas, no entres en el juego»..., solían decir los viejos truhanes de los mercados.

Respecto del visitante Mauldin, poco conocido a nivel popular por estos lares, estuvo aquí disertando en el Hotel Alvear. Es otro, además de Roubini, a quien le adjuntaron la «chapa» de: «haber anticipado el colapso financiero...» (cada vez son más). El hombre no anduvo con vueltas y afirmó: «La crisis de Estados Unidos está lejos de superarse». Y se arriesgó a pronosticar una segunda fase crítica, «cuando el Gobierno deba aumentar los impuestos de golpe».

Y por allí nos aportó una definición del tipo «cupón bursátil», que tanto apreciamos, cuando en una buena síntesis de lo que él cree que sucede afirmó que: «Lo que vemos es una recuperación estadística...».

Y está muy bien, para condensar todo el monumental juego de números que llueven en cada semana con indicadores económicos, mientras cualquier relevamiento sobre los habitantes delata que prosiguen viviendo con problemas y temores diarios. La «recuperación estadística» es lo que tiene marketing.

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