6 de noviembre 2009 - 00:00

Cupones bursátiles

Está llegando, más que los ídolos musicales a dar recitales, una serie de personajes relacionados con la economía internacional: para dar conferencias en nuestro medio. Y cada uno, con su librito. Que si ya se salió de la recesión, que si dentro de un tiempo sobrevendrá una recaída. Si hay que encorsetar a los mercados con participación más asidua del Estado. O si hay que dejar que el mismo mercado pueda disponer de sus alas y no imponerle límites. Así, de banda a banda, se pueden encontrar precisiones y pronósticos, donde ciertos conceptos van en igual dirección y otros se chocan de frente, según la escuela y las afinidades que traiga consigo el disertante.

Cada quién extrae aquello que va en dirección a lo que él mismo piensa, un aspecto que es natural y que -aun sin darse cuenta- todo individuo manifiesta al apoyar expresiones de un personaje de renombre o del que sigue detrás. Por las nuestras, que también caemos en sintonizar más con unos que con otros, nos dedicamos -de paso- a procurarnos esas pequeñas «perlas», que engrosen nuestro archivo de «cupones bursátiles». De las últimas, aquello de definir la economía china como «con esteroides».

O bien, la última acerca de ver una «recuperación estadística» en Estados Unidos -dicho por Mauldin- porque los problemas que se viven hacen que el repunte no se sienta en la población, al menos por ahora.

A todo esto, los números de los mercados siguen sordos a todo lo que se diga y procurando alcanzar nuevos escalones. En esa escalada que luce insólita, donde tanto se revitaliza lo que es de «riesgo puro», junto con aquello que representa el «temor extremo».

Noviembre abrió con nubosidad creciente, después de dos tormentas bajistas de finales de octubre, pero encontró una tercera rueda donde el tropiezo quedó atrás. Para lo que es nuestro ámbito, el recobrarse del Merval a la centena de los 2.200, no pudo evitar que el volumen de negocios no lo siguiera.

Debajo del promedio por rueda aportado en octubre, rayano en los $ 70 millones, se rebajó la marcha y aflojando en ritmo y liquidez. El objetivo primario -que era impulsar el rebote en precios- fue conseguido, aunque no de la forma deseada. El descalce entre las variables, sin convalidar en negocios lo hecho en el índice, abre el juego a toda posibilidad que se desee imaginar. Los balances de setiembre deberán aportar otro ángulo, para cotejar precios con valores. Se verá.

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