22 de febrero 2010 - 00:00

CUPONES BURSÁTILES

Ya comienzan a moverse algunas fichas de peso en el tablero de variables mundiales de 2010. Y esto deberá promover -también- movimientos sobre el tablero de los mercados. A partir de conocerse el dato de una inflación mayorista para enero del 1,4%, en Estados Unidos, al unísono -y parecida a una medida de urgencia- dejó a los operadores sorprendidos la disposición de la Fed de incrementar la tasa «de descuento» (el capital que les presta a los bancos) desde el 0,25% hasta un 0,75%. Esto da pie para que exista diversidad de opiniones y calificaciones respecto de la medida. Entre los que vean el vaso medio lleno, como la Fed, diciendo que se hace «en vista de la continua mejora de las condiciones en el mercado financiero». O los que se quejen por el medio vacío, tanto que se haga por un temor a que la inflación se instale de modo notorio -que no resulta un argumento favorable-, como los que vaticinan que tal medida afectará al mercado laboral y donde surgieron más pedidos de subsidios que los que se imaginaban, llegando a 473.000.

Lo concreto es que hay intención real de dejar la posición pasiva y que las aguas corran, para comenzar a establecer otro marco. Y toda acción lleva implícita una reacción: que suele plasmarse en el termómetro más popular, el de una Bolsa. Como en nuestro atribulado escenario local todo prosigue con más dudas que certezas, en lo que es un estado de parálisis y mutuas agresiones, conviene seguir aquello que llega del exterior. Y por el alto grado de dependencia de todos los mercados, con el rector.

En Europa ya han convertido en un tiro al blanco, en relación con los problemas con países integrantes del euro, el descargar baterías sobre el banco de inversiones norteamericano: Goldman Sachs. Se cumple así con aquello que apuntábamos días antes, de tratar de desviar las responsabilidades de políticos y gobernantes para trasladarlas al que resulta un escudo apropiado, pasible de recibir las iras de la gente.

Que las autoridades de Grecia se hayan prestado a ejecutar lo que una banca de inversiones -poco escrupulosa- haya diagramado. Y que la comunidad europea no haya efectuado controles a tiempo, es mucho más grave que lo «escandaloso» que califica la jefa alemana -Angela Merkel- al banco que intervino en tamaña estafa. Pero suena «políticamente» más apetecible. Como siempre.

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