13 de mayo 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

Muchachos, pónganse de acuerdo... porque -en serio- lo que a muchos les habrá parecido un título festivo el que utilizamos para calificar la rueda del lunes («La cabalgata del circo»), amenaza con ser una perfecta descripción de lo que se sigue viviendo en Europa y el mundo. Después de utilizar como primera del ranking la palabra «solución», en cuanta nota del martes aparecía, con fotos sonrientes de los ministros europeos y una suerte de respiros de alivio, al día siguiente el titular del Fondo Monetario tituló de «sólo morfina» la ayuda implementada y que ello «servirá sólo para calmar a los mercados, aunque no debe ser visto como una solución de largo plazo...». Opinión que, entre todas las triunfalistas, suena como a ser la más sensata y destierra la fórmula «moderna» de pretender que los remedios sencillos para las crisis, es tapizarlo todo con dólar o euros, difundiendo faraónicos rescates virtuales (que, en verdad, no se sabe bien de dónde salen).

En cuanto otra palabra fue suplantando a «solución», que es la de «ajuste», se vino un martes donde velozmente los operadores tomaron ganancias de todas partes y demostrando que -mal que les pese- no es tan sencillo que los que hacen al «mercado real» (los que tienen activos en manos) se dejen seducir por unos cuantos pésimos administradores, que buscan tapar los cadáveres económicos metiéndolos dentro de un placard. Y hubo más, en la jornada del martes...

Por caso, nuevamente algo francés dando color a la mesa, y donde el presidente Sarkozy se quitó de encima cualquier obligación. Faltaba que dijera que los que están infectados que se pongan en cuarentena con el ajuste. Y literalmente declaró: «Algunos de nuestros colegas amenazados anunciaron medidas de austeridad. Algunos querían ver un cambio similar en nuestra política económica. Yo les digo que están equivocados...». (Un buen remate, estilo sudamericano -y Francia se parece bastante- podría haber sido: «Miren que Francia no es España, ni Portugal...»). Lo que demuestra la realidad de todos los gobernantes actuales es que el pretendido «ajuste» ¡no quiere llevarlo adelante nadie!

Solamente un ataque a fondo del mercado, al que buscan de modo desesperado cómo ponerle bozal, sacará a la luz la verdad inapelable: que si comieron faisán varios años, ahora tienen que comerse las plumas. Y habrá ricos y pobres, débiles y poderosos, en todas partes.