9 de junio 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

Declaraciones de los húngaros, reuniones del G-20, anuncios individuales -como el ajuste alemán- no sirvieron de nada para que la rueda del lunes empalmará con la última, del viernes, tejiendo una serie continuada a la baja solamente salpicada por algunas reacciones de carácter técnico -por sobreventas- o bien, por simples ansias impulsivas. Y si no hay modo de discutir con el mercado, menos se lo puede intentar cuando la realidad del mundo le presta respaldo a su orientación. Aunque, en medio de mercado y realidades, exista una densa trama de discursos, comentarios, arengas políticas, que pretendan que la decadencia de las economías no es tal. Y que hay que tomarse hasta con los dientes, de un estado de bonanza que ya pasó. Bajar en la escala, habituarse a tener que retroceder de las condiciones anteriores no es tarea sencilla. Y menos todavía cuando todos ensayan sus propias excusas, o bien echan culpas a desvíos del pasado, o al contagio por otros que estuvieron antes en malas situaciones.

Cómo le cuesta a los propios inversores y operadores de mercado reconocer cuando se está en una tendencia bajista que sólo cambiará de rumbo cuando naturalmente se haya disecado. Y el contexto le preste señales sólidas, de reacomodamientos en positivo.

En la corriente desordenada, repasando el listado de índices bursátiles, se encuentran niveles muy diversos de heridas y contusiones.

Algunos están perdiendo más de un 20%, en apenas cinco meses que se llevan, otros, la mitad de eso, con un grupo que no llegó a dos dígitos de retroceso en igual lapso. Lo que implica un movimiento de «fichas» en el gran tablero global, que bien puede perjudicar a los más resistentes y que son víctimas potenciales si de compensar pérdidas se trata. Nuestro mercado no es de los que peor lo están pasando, sacando buen partido de sus reducidas proporciones ensaya defensas efectivas desde una oferta que se contrae, sin entregar posiciones debajo de ciertos límites.

Rueda como la del lunes, donde se hicieron no más de 31 millones de pesos y casi

la mitad solamente en la plaza de Tenaris, tradujo ello en una baja del índice de sólo el 0,6 por ciento. Y cuando en el

exterior había descensos marcados. Lo que es su mayor defecto -ser mercado tan reducido- trajo consigo el buen servicio de ser más resistente. (No lo digamos en voz alta, por las dudas).