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Cupones bursátiles
Imaginamos un diálogo que lo sintetice, y acaso no estemos lejos de la verdad: los funcionarios oficiales diciendo «suspendan las acciones en curso y les damos las nuevas tarifas». Y los directivos replicando: «No, queremos el nuevo acuerdo en vigencia plena y suspendemos la acción».
No hay que ser un vidente para vislumbrar qué piensan en la compañía: si dejamos sin efecto el juicio, después nos van a dejar cajoneado el acuerdo por tiempo indefinido (y los antecedentes con todos los sectores de «servicios» abonan la sospecha).
En su último balance y del informe de la comisión fiscalizadora se desprenden serias dudas sobre si la sociedad podía contar con fondos suficientes para sus obligaciones o si podría ser exitosa una refinanciación de su deuda financiera. En el ejercicio debía enfrentar pagos de capital de O.N. emitidas y correspondientes intereses.
Y en la «nota 9» del balance, se dice que «se ha contratado un banco -como asesor financiero- en búsqueda de la mejor alternativa...». Evidentemente, se habrá concluido que la única senda viable era promover el «concurso preventivo» posterior. A sabiendas -seguramente- de que esto daría un buen ariete para que, desde la otra parte, se produjera la intervención (como en TGN) e invocando, como excusa, que «corre peligro la prestación del servicio». Cierto es que desde 1999 no se le actualizan las tarifas. Y también lo es su pesado endeudamiento, que corre por su cuenta. Lo demás es sólo especulación.

