24 de junio 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

El tema Metrogas vs. UNIREN, con su derivación actual y donde a la acción emprendida por la compañía -anunciar su «concurso»- le correspondió una reacción de mayor calibre (la «intervención» por parte del Gobierno), seguramente dará mucho de qué hablar. Según dice la empresa, el último acto formal se produjo a mediados de diciembre de 2009 cuando la UNIREN le envió «una nueva versión del acta acuerdo con la propuesta de renegociación de la licencia». En tal misiva aparecían ciertos cambios menores, de forma, pero manteniendo un requisito esencial: que los accionistas de la sociedad se pronunciaran expresamente, «poniendo en suspenso sus acciones contra el Estado nacional, sujeto a la puesta en vigencia del nuevo cuadro tarifario objeto de negociación». A partir de tal fecha no se pudieron alcanzar los consensos necesarios que satisfagan los intereses de ambas partes.

Imaginamos un diálogo que lo sintetice, y acaso no estemos lejos de la verdad: los funcionarios oficiales diciendo «suspendan las acciones en curso y les damos las nuevas tarifas». Y los directivos replicando: «No, queremos el nuevo acuerdo en vigencia plena y suspendemos la acción».

No hay que ser un vidente para vislumbrar qué piensan en la compañía: si dejamos sin efecto el juicio, después nos van a dejar cajoneado el acuerdo por tiempo indefinido (y los antecedentes con todos los sectores de «servicios» abonan la sospecha).

En su último balance y del informe de la comisión fiscalizadora se desprenden serias dudas sobre si la sociedad podía contar con fondos suficientes para sus obligaciones o si podría ser exitosa una refinanciación de su deuda financiera. En el ejercicio debía enfrentar pagos de capital de O.N. emitidas y correspondientes intereses.

Y en la «nota 9» del balance, se dice que «se ha contratado un banco -como asesor financiero- en búsqueda de la mejor alternativa...». Evidentemente, se habrá concluido que la única senda viable era promover el «concurso preventivo» posterior. A sabiendas -seguramente- de que esto daría un buen ariete para que, desde la otra parte, se produjera la intervención (como en TGN) e invocando, como excusa, que «corre peligro la prestación del servicio». Cierto es que desde 1999 no se le actualizan las tarifas. Y también lo es su pesado endeudamiento, que corre por su cuenta. Lo demás es sólo especulación.