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Cupones bursátiles
En el comentario sobre fecha del miércoles, titulamos con: «Inteligencia artificial», el atractivo comienzo de setiembre, después de venir desangrados los índices y negocios a finales de agosto. Y nada muy relevante sucedió, para darle gran sustento al cambio súbito del miércoles.
No hablamos sólo de aquí, en especial de allá. Y desde un repunte del Dow Jones que -tal como se mencionaba en todos los mensajes externos- provenía de que en el indicador de «desocupación» de la economía norteamericana se había dado un crecer de 3.000 puestos más, perdidos, pero con el consagrado rótulo de ser: «menos de lo esperado».
El disparate de darle valor a una estimación -posiblemente sobrevaluada-, para que lo realmente mal -que el desempleo suba- pase por menos malo, o por «bueno». Junto con ello, algunos de los ratios que se lanzan a diario, donde el cadavérico espectro industrial abrió un ojo. Y a partir de esto, el Dow Jones rebotó con un 2,5% en una sola rueda. Lo que es resulta enorme, para su tipo de envergadura y rectorado mundial.
Es posible que la «sobreventa» de finales de agosto haya generado un repunte, por sequía de papeles. Es posible. Pero, lo concreto es que el dibujo de «ahora sí, ahora no» -en subas y bajas- toma segmentos casi semanales y cambiando de dirección súbitamente, ante cualquier excusa.
Cada vez más proclive a la «apuesta» simple, sin posibilidad de que el inversor que desea razonar y establecer un rumbo, se vea con chances.
Siempre en cualquier esquema rígido existe el riesgo de la «variable incontrolable»: la noticia, el dato, la buena o mala realidad que se haga presente yendo hacia una dirección, produciendo un freno y variante inmediata. Pero, a sabiendas de ello, no estaría mal buscar un «patrón de juego» y un biorritmo bursátil (si es que existe...).

