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Cupones Bursátiles
El mundo también está con un nudo en la garganta, y así como se dice -no sin razón- que de no mediar la reunión de los países en Corea ya todo sería un combate monetario global, el riesgo de que ello suceda sigue latente. Simplemente, porque de allí no partió ningún acuerdo formal y solamente acusaciones cruzadas. Está por verse hasta dónde llegarán los chinos con su remedio para evitarse un pico inflacionario. Y mucho más cerca que ello, qué es lo que hará Brasil con su moneda: lo que tiene un efecto directo sobre nuestra propia economía. El beneficioso jugar «en el bosque», que dio origen al desarrollo tan ganancioso de un par de meses, está recibiendo señales de que algún «lobo» anda por las cercanías. Y esto produjo el gran derrape del viernes, sin miramientos, importando nada de algún papel en especial, ni de números individuales de balances.
Resultó la rueda del viernes una buena muestra de lo que sucede cuando el abastecimiento de compras se detiene súbitamente: saliendo los precios por el virtual «parabrisas» del vehículo bursátil.
Sin contemplaciones, obviando toda consideración que tenga que ver con merecimientos mayores o menores de los papeles tratados. Los que sueñan con la posibilidad de que se haya «descubierto» a la Bolsa de Buenos Aires como un foro virtuoso, para arrimar capital, se pueden quedar con el sueño. Para lo que es bursátil, también para lo empresario, estamos en una época hostil y sin que aparezcan estímulos verdaderos. Solamente la compra de ocasión, para entrar y salir después.


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