26 de noviembre 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

Cuando el lomo de todos los índices globales había quedado bien «adobado» el martes, para ir derecho al horno del miércoles, surgió el fenomenal vuelco general y colocando en situación delicada a los que venían en estrategia de sobreventa. Con lo cual, el ritmo de demanda se potenció con los que corrían a cubrirse.

Y así como todo lucía adverso en las ruedas previas, el miércoles sonaron dulces melodías. En nuestro medio, además de copiar lo bueno que llegaba de afuera, surgían en la jornada los anuncios presidenciales acerca de un importante impulso al sector «energía».

Y esto constituyó la columna principal del rendimiento, a partir de notables subas, que involucraron al «grupo Pampa». Y ella misma, la empresa madre, haciendo gran fuerza en el ponderado -es la que más pesa, después de Tenaris y G. Galicia-, como también en la contribución al volumen del día. Más de 15 millones de papeles pasaron por su plaza, traducido a pesos una suma cercana a la tercera parte del total general.

Cambio de vientos

Un cambio furibundo, con precios y volumen trepando al unísono, dio una rueda de las que se sueñan, pero que no se ven a menudo en la realidad. Como suele ocurrir con los pronósticos sobre el clima, un día de tormentas anunciadas, que pasa a resultar de sol por obra del cambio inesperado de los vientos. Después, lo habitual, el ciudadano que se enoja porque fue con el paraguas (y el cliente que se queja con su agente, porque le pintó un panorama vendedor).

Variantes de tal violencia cambiando de dirección, girando sobre los talones, pertenecen al reino de las llamadas «variables ingobernables». Y cuando se pueden trazar todo tipo de conclusiones previas, establecer un posible curso del mercado, para ver después de qué modo un viento súbito hace volar papeles e ideas. Esto es lo fascinante de la inversión bursátil, aunque lo deteste el que quedó mal parado en la rueda del miércoles.

Lo que suele también suceder, una vez visto el resultado, es colocarle los argumentos necesarios que justifiquen ese golpe de mercado. Argucia de los que no habiendo podido anticiparlo, dan razones posteriores para que las sardinas sean del tamaño de las latas. Una estratagema que es bastante más habitual de lo que es preferible.

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