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Cupones bursátiles
Y ¿queríamos volumen? La rueda inicial generó un total de $ 104 millones de efectivo para conformar una fecha que no dejó hueco por llenar. Y así como debutó un nuevo indicador principal, sumando 17 acciones líderes en liquidez -que arrancó con muy buen augurio- lo que se negó en la última fecha de 2010 se concretó de inmediato y en la primera de 2011. Haber finalmente saltado la alta valla histórica, que persistía desde 1992 como la verdadera cumbre -más allá de «récords» mediáticos nominales- en lo que respecta a la estadística del índice del Mercado de Valores (que se inició en 1986).
Todo redondo, ver a una Bolsa que viene «gorda» de haber tragado y digerido tanto a lo largo del año anterior, moverse con la fuerza y agilidad de un mercado que proviniera del infortunio. O de un ejercicio sumamente pálido, como el ejemplo de San Pablo que dejó a todos asombrados en 2010. Obvio que el reloj virtual del «taxi» bursátil volvió a cero y todos arrancan de nuevo, en la misma línea: donde el Merval saltó limpito para sacar ventaja desde el mismo arranque. Y en una rueda que para nuestra zona es la de «temporada baja» -por la época veraniega y gran deserción de mentes operadoras-, todavía hubo algo más, la gran nota del lunes. Un renovado «show» de papeles del sector bancario, dejando un cuarteto de entidades del panel mayor dando utilidad de más del 6% (inclusive G. Galicia, figura de gran peso dentro del listado ponderado).
Si es cierto que todos arrancan «desde cero» en el nuevo ejercicio, lo inmediato juega su papel y no resulta sencillo ignorar lo que rindió nuestra plaza en 2010. Se parte desde una base alta, casi unas cinco veces lo del Dow y una distancia abismal -unas cincuenta veces- con lo hecho por el paupérrimo desempeño del Bovespa. Quizás algunos digan -verazmente- que se esperaba una primera rueda como la del lunes. (Otros, subiéndose siempre a los datos que ya están puestos, también.)
Nosotros decimos que nos sorprendió -y mucho- la realización del lunes, por saber de dónde se proviene. Por imaginar un comienzo liviano, típico. La Bolsa siempre nos sorprende. Y nos gusta que sea así, debe serlo: o sería una colocación a plazo fijo.


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