7 de enero 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

Prometedor inicio, inmediata toma de utilidad, para ingresar a una tercera versión: amesetada. Fueron las tres primeras fechas de 2011 en el Merval, con un ritmo y un «candengue» difícil de bailar. Postales opuestas dentro de un mismo día, un «show» de los bancos que así como surgió se vio acosado por las ventas, sin que novedades en ambos sentidos se hubieran producido. Para darle apoyatura al avance, o justificar el retroceso: puro vértigo, puro juego, puro entrar -tomar la diferencia- para cambiar de candidatos. Y en la fecha del miércoles, que lució apelmazada en el índice, con baja de volumen, varias líderes perdiendo posiciones; se dio una diferencia general de «65» títulos con suba, por «20» en baja.

Nada que ver con el tipo de rueda que se vio en superficie, porque tal diferencia corresponde a un desempeño plenamente favorable y no a una rueda donde solamente se mostró la búsqueda de calma.

Pero esto también sirvió de evidencia para cuando hay que descubrir un mercado que trabajando de lo que resultan los datos habituales, los que se registran en los medios, y teje en el subsuelo del mercado. Tirando de la cuerda que queda suelta, da para algunas consideraciones. Por ejemplo, que se esté saliendo de posiciones en papeles considerados ya «maduros» -por sus aumentos conseguidos- y tal dinero recicle en la zona media y baja del mercado, hablando de liquidez, procurando hacer base en las siempre anheladas «perlas». Que son capaces de dar saltos importantes, si la plaza se estrangula y existe en ellas más dinero, que papeles.

Semana agitada


Por muchas de las evidencias, se trata de un primer período semanal de perfil complicado para dar con el curso siguiente. Resultaron tres eslabones dispersos, con tres direcciones y vocación distinta, consumadas con buen caudal negociado y siendo esto el rasgo más valioso, como para creer que continúa el interés por transar con títulos de nuestro medio. Al mismo tiempo, la mochila que se carga sobre las espaldas -por la suba del 52% de 2010- de la imagen de las normas que hoy rigen el automovilismo local: que cada automóvil ganador pasa a tener que sumar mayor peso, dando un «handicap» al resto. Y la tarea no es fácil, aunque todo marche bien. El sobrepeso... se siente.

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